sábado, 20 de julio de 2013

M.G.P: ANARQUÍA Y SOCIALISMO


LIBERTARIAS


González Prada reclama, ante todo, la vigencia del credo "libertario" debido a Pedro Kropotkin, a los hermanos Reclus y a Sebastián Faure. Se trata de destruir el orden
existente para de
-volver al individuo su plena libertad. No pretende que se le encasille dentro de un solo criterio: eso justificaría la existencia de la Iglesia, de las religiones, de los ejércitos, y de los partidos. Escribe entonces:


"Los libertarios deben recordar que el Socialismo, en cualquiera de sus múltiples formas, es opresor y reglamentario, diferenciándose mucho de la Anarquía, que es ampliamente libre y rechaza toda limitación o sentimiento del individuo a las leyes del mayor número. Entre socialistas y libertario s pueden ocurrir marchas convergentes o acciones en común para un objeto inmediato, como sucede hoy con la jornada de ocho horas; pero nunca una alianza perdurable, ni la fusión de principios: al dilucidarse una cuestión vital, surge la divergencia I y se entabla la lucha"


GONZALEZ PRADA: OBLIGACIONES Y DERECHOS SUPONEN RECIPROCIDAD...

RAZON SOCIAL

Acentuando el criterio social Entonces .poco divulgado, escribe:


"Quien no recibe ni la instrucción primaria, quien nada debe a la sociedad, ¿no está en su derecho para exonerarse de todo cargo concejil y de todo servicio militar? ¿Con qué derecho nos exige todo nuestro tiempo y nuestra vida, una sociedad que nada nos otorga? Obligaciones y derechos suponen reciprocidad; faltando una de las partes, puede faltar la otra, ¿Por qué hemos de servir y defender a muchedumbres anónimas que faltaron a su obligación de instruirnos?



VIEJOS A LO RECLUS O A LO' KROPOTKINE

JUVENTUD DIVINO TESORO


A raíz de su discurso en el Teatro Politeama (el del inolvidable apóstrofe: "Los viejos a la tumba, los jóvenes a la obra"), se pretendió presentar' a González Prada como un auténtico extremista: a) como un hombre en el umbral de la vejez (tenía 44 años) pretendiendo parecer joven; b) como un tragaviejos,' una especie de Heredes al revés, un
Cronos perulero con apetito de valetudinarios; c) como un demagogo que por buscar .el aplauso, corrompía a niños, adolescentes y jóvenes; y finalmente, d) como 'un destructor- de lo' tradicional. De acuerdo con el texto de Memoranda, y con las sucintas explicaciones que Prada dio a sus críticos de entonces 299, está última versión era la exacta. "Joven era para González Prada, la persona no comprometida con el pasado: viejo, el responsable o cómplice de las derrotas y corrupción de ayer. Joven era el que combatió como soldado en la guerra del 79; viejo, el jefe militar, el político, el financiero de esa época aciaga.

El texto de Memoranda resuelve toda duda el respecto, He aquí algunos de esos apuntes:


"¡Buena cosa la juventud! Valen más veinte años que veinte millones con medio siglo a cuestas. Sin embargo, no todo se presenta color de rosa en la mañana de la vida, pues al joven le sucede prestar dinero sin garantía saneada, escribir malas comedias o engolosinarse con una quintañona".        .


"Joven no significa siempre seno, ni juventud es sinónimo -de novedad: joven que lleva un cerebro atestado de errores políticos y religiosos, nació en la Edad Media, cuenta ochocientos o mil años; viejos a lo Reclus o a lo' Kropotkine, aunque sufra el peso  de un siglo, esconde en el alma una Primavera interminable"

El concepto de "juventud con jóvenes" -es reiterado en una forma que parece dirigida contra cierto tipo de romanticismo lacrimoso, impropio de la edad madura.


  ."El poeta que se queja al pisar la juventud en plena lozanía y fuerza, produce una nota discordante, se parece al gastrónomo que, bebiendo champagne fmpy comiendo paté foie qtas, se conduele de su mala suerte porque una mosca se posa sobre su nariz"



ME CANSA EL PENSAMIENTO CON PENSAR, Y EL CORAZÓN ME CANSA CON SENTIR... (VERSOS)

                     ESPLIN

1


¡Insoportable, estúpida igualdad! 

¡Sentir ahora como ayer sentí!

¡Ver siempre el mismo Sol 

Renacer y morir!


¡La misma bruma en el espacio azul! 

¡La misma rosa en el trivial jardín!

¡La misma luz allá!
¡La misma sombra aquí!


¡Los mismos entes sin genial vigor! 

¡La misma turba hipócrita y servil

Con máscara de Abel
Con rostro de Caín!


Siempre caer y alzarse y tropezar
y volver a caer, y siempre oír
     La fatídica voz:
De "Anda y anda sin fin!"
Ando, y cual hoy, mañana volveré!

Como el galeote a su cadena vil,

A la ímproba labor De pensar y sentir




II

Me envuelve, cual sudario sepulcra1

La negra noche de un eterno esplín
¡Oh, estéril creación

Cansado estoy de ti!

Me cansa el pensamiento con pensar

y el corazón me cansa con sentir:

Cansado estoy de, ser

Cansado estoy de mí -.


Más que los rudos golpes del dolor, 

Más que las luchas de ambición febril, 
Odio la dulce paz

De una vida feliz.

¿Por qué despierto al despertar la luz? 

¿Por qué en brazos del sueño no morir?

¿ Qué importa un nuevo Sol
Tras soles mil y mil?'

Huíd mentidas sombras del placer

Vanos ensueños del amor, huíd

Sufro un extraño mal,

¡Pereza de vivir!


UNA ROSA Y UN CLAVEL (VERSOS)


Solo yo con mi tristeza

Por los campos me alejé
Buscando lejos del hombr
e '
Un consuelo y un placer.

Al contemplar mi figura,
Al mirar mi palidez,
Empezaron a reírse
Una rosa y un clavel.

y tan fuerte y contagiosa
La indiscreta risa fue
Que ave, río, monte y nube
Se rieron a su vez.
!

Hasta el Sol, (tomando parte
En la burla o entremés)
De estupenda carcajada
Hizo al cielo estremecer;

Viendo que todos reían,
Lo que sentí no lo sé;

Más de mis propios dolores
Me reía yo también


AMOR, AMOR ¿NO VIENES A MI PECHO? (VERSOS)



¿Quién más helado que tu nieve, oh polo? 

¿Quién más oscuro que tu sombra, oh noche? 
¿Quién más estéril que tu piedra, oh tumba?

-Un pecho sin amores 

Brilla en el polo la boreal aurora

Asoman en la noche los luceros

y crecen azucenas en las tumbas 


Amor, Amor ¿No vienes a mi pecho? 


JOYAS "EL COMERCIO" (Defensores del servil Romaña).


JOYAS DE "EL COMERCIO"

El Comercio, bajo la influencia de la nueva generación de los Miró Quesada y de la Guerra, (el más vehemente de ellos Luis, que contaba alrededor de veintidós años) respondió insultantemente a baldassari. Este replicó con violencia. De donde, un mal día, el 3 de mayo de 1902, un grupo de operarios y redactores de El Comercio, capitaneados por el joven Luis Miró Quesada, invadió, revólveres y garrotes en mano, las oficinas de La Idea Libre, Rabiosamente destruyeron los muebles de Baldassari, que felizmente estaba ausente, y Se encararon con Tassara. Este, armado de su revólver repelió a tiros el ataque a su propiedad y a su vida. Hubo hombres apaleados y maquinas rotas. Y resultó muerto el joven Pazos Varela, de veinte años acompante de Luis Miró Quesada. Oigamos el relato de Alfredo González Prada, escrito a los treinta y tantos años del suceso:

"El 3 de mayo de 1902, en lo más encendido de una polémica entre dos periódicos de Lima, La Idea Libre y El Comercio, un grupo de redactores y tipógrafos de este último diario (capitaneado por Luis Miró Quesada, hijo del director propietario de El Comercio) asaltó las oficinas de La Idea Libre, abaly apaleó a los redactores y deterioró las maquinarias. Revólver en mano, Glicerio Tassara (director de La Idea Libre) trató de repeler el asalto, En la refriega, Luis Pazos Varela ( uno de los agresores mozo de veinte años) cayó herido de muerte. -Ileso de les balas pero con feroces magulladuras de garrote y manopla, Tassara fue detenido y sometido a juicio criminal. Después de una larga detención en la cárcel de Guadalupe fue absuelto por los tribunales de Justicia, gracias a la brillante defensa de su abogado Alberto Químper, A raíz del ataque, los redactores de La Idea Libre lanzaron un bolen explicando los. Sangrientos sucesos. En esa hoja suelta que lleva fecha del 6 de mayo de 1902, y pie de imprenta de un- taller comercial de Lima, publicó González Prada "Una lección”


Los sucesos descritos por Alfredo, tuvieron grave resonancia. La polémica había empezado por las críticas de La Idea Libre al gobierno de Romaña, del que se erigió en espontáneo y violento 'defensor El Comercio acostumbrado a no ser desmentido. La discrepancia de opiniones derivó a gresca verbal: pasaron a las "vías del hecho" en un saldo funesto. En realidad, Tassara actuó en defensa propia y de su casa. Estaba exculpado. Pero, no: Sucedió al revés: la gente de El Comercio, no obstante la claridad del relato en el expediente judicial correspondiente, mientras Tassara, cuya casa había sido asaltada y deteriorada, permanecía en prisión, el jefe de los atacantes, una verdadera pandilla de montoneros, gozaba de plena libertad. Es ante semejantes hechos, e irritado por tales atropellos reveladores del estado de la justicia en el Perú de 1902 por lo que Don Manuel escribió las dos tremendas páginas mencionadas: Una lección y La ley del palo.


LA MUERTE DE SU AMADA ADRIANA

LA MUERTE DE SU AMADA ADRIANA


En mi discurso, dije entre otras cosas:

Debemos sentimos orgullosos, como ciudadanos de un país sensible y culto, de que la Cámara de Diputados haya resuelto expresar su dolor en el sepelio de esta ilustre mujer, numen, dínamo 

y albacea del más grande peruano del siglo XIX: Don Manuel González Prada. Si por definición, la voluntad popular se encarna en sus legisladores, habríamos traicionado nuestro mandato al desoír el fúnebre 'clamor que brota' de todos los ámbitos de la República, rompiendo "el pacto infame de hablar a media voz" como decía el Maestro. Se explica que los ciegos de prejuicios y 
sordos de rencores -felizmente un puñado- pasen indiferentes. Estaría muy: mal que los hombres libres permanecieran impasibles cuando, emprende su último viaje quien fue irreemplazable compañera y animadora del promotor de una nueva conciencia en el Perú.


Dictó doña Adriana, entre otras lecciones, la de la' fidelidad y la pertinacia: se hizo involuntaria misionero contra el desamor de los desarraigados, renegados y desleales, que por infortunio.' Abundan comiendo inmerecido pan sobre la, tierra.

En un tiempo de frivolidad y olvido" fue la de doña Adriana, figura por eso, extraña, anacrónica. Representaba tan a lo serio, la permanencia; la lealtad, que sólo quienes participan de sus sentimientos podían entenderla, y sólo ellos rendirle homenaje hasta el final, como está ocurriendo aquí ahora.


Hace poco más de treinta años que la anciana, ante cuya tumba se inclina acongojado el pueblo del Perú, vivió quiel más entrañable romance de nuestra historia. La ciudad miraba, cada tarde, pasar, en amoroso abrazo, al más temido y temible de los peruanos, en interminable diálogo con una mujer de exquisita belleza, atenta sólo a quien con su amor le daba la vida. A los que creían que Prada era una fiera, replicaba sin lugar a objeciones el fehaciente y diario testimonio de su ternura conyugal, perenne noviazgo a nadie oculto. Doña Adriana perfumaba así, de romance, el áspero combate del Maestro.'
Mas, llegaron los días malos de la tremenda soledad.' Como un trágico Ashaverus, doña Adriana iba huyendo de las ciudades, brotadas para ella de dolor.

Doña Adriana volvió ese día de la Virgen de las Mercedes al regazo de la tierra, al lado de Don Manuel. Comenzaba la tarde. Entre la niebla persistente, pugnaba por abrirse paso la terca lumbre de un tímido sol primaveral.  


Luis Alberto Sánchez