sábado, 18 de julio de 2015

Ensayos Sobre Budismo Zen - Daisetz Teitaro Suzuki


 "Somos uno con la naturaleza, no estamos separados. Somos como los minerales, como una montaña, como las plantas, como los animales. Necesitamos luz, agua, necesitamos movernos, acercarnos unos a otros. Podemos hacer como el 99% de la gente y guiarnos por palabras o imágenes, por lo artificial. O podemos pegar media vuelta, tomar contacto con la naturaleza y aceptar que somos parte de ella y vivir así. Uno vuelve a ser el mar, la lluvia, una tormenta. Todos compartimos, todos somos distintos, pero todos respiramos el mismo aire y caminamos sobre nuestros pies."

Para combatir el deseo, el miedo y volver a la condición normal del cuerpo y el espíritu, nada como esta práctica budista zen
Como monje budista zen, del zen puedo decir dos cosas: primero, que no sirve para nada. Y segundo, que es como el amor, que no tiene ninguna utilidad, pero que sin amor no podemos vivir", ríe provocativamente Jorge Bustamante, o Rynan Zenji, como lo bautizaron en la ceremonia de ordenación en el templo de la Gendronnière, en el valle del Loire, Francia. "Buda no fue un dios, no fue un santo, fue un hombre común que a través de la práctica logró despertar, darse cuenta del verdadero sentido de la vida. El zen es una rama del budismo, una de las tantas ramas. No es una religión, no es una filosofía, es zazen, una práctica, una manera de vivir, una actitud frente a la vida. No hay dogmas, no hay castigo, no hay cielo, no hay infierno", agrega.
Fracturas. El zen nació cuando el budismo llegó a China como consecuencia de la  fusión del taoísmo, que ya existía en China, y el budismo. Su introductor fue un monje hindú, Bodhidharma (470-543), conocido en Japón como Bodai Daruma. Cuando el emperador se enteró de la llegada de Bodhidharma, lo invitó al palacio y le comentó que había hecho construir 100 templos, difundido el mensaje del Buda Shakyamuni por todo el país, y que quería saber cuál era el mérito por sus obras. "¡Ningún mérito!", le respondió el monje. Desde entonces, la relación del emperador con el monje no fue buena. Bodhidharma se recluyó en un templo distante, pero su presencia hizo que silenciosamente se fuera  desarrollando el budismo chan, como se le llamaba en China.
Respiración . " Zazen significa sentarse en una determinada postura, en meditación. Aunque meditación no es la mejor palabra, porque suele significar reflexionar sobre un hecho, observar una imagen o repetir un mantra para aquietar la mente. Zazen no es eso. ¿Cómo hacer para aquietar la mente? Es difícil, cuanto más se intenta peor es. Es preferible liberarla, dejar pasar los pensamientos y concentrarse en la respiración. Si observamos el fluir del aire, la mente desaparece por sí sola", explica Bustamante.
Magia cotidiana. "Nuestra mente es muy ambiciosa y, como es ambiciosa, es temerosa. El miedo y el deseo son puntas de lo mismo. Uno piensa que si logra llegar a los Himalaya o al cerro Uritorco obtendrá la paz.  Pero no es así, porque el desorden lo llevamos dentro de nosotros y seguirá allí aunque alcancemos la cumbre de los Himalaya. La mente humana busca lo extraordinario en lo extraordinario, cuando en cambio lo extraordinario está en lo ordinario de todos los días. En una comida compartida con un amigo, lo importante no es donde está uno, no es lo que uno come, no es algo exterior, es el cambio interior. Es así de simple y eso es precisamente lo que desorienta a la gente."
Mar, lluvia, tormenta. Para el monje, lo que uno descubre con el cuerpo, la experiencia, es lo que realmente vale. Un libro puede dar una señal, acercarse, pero lo transformador llega cuando se lo siente con los pies, cuando se camina la experiencia. Por otra parte, reflexiona: "Somos uno con la naturaleza, no estamos separados. Somos como los minerales, como una montaña, como las plantas, como los animales. Necesitamos luz, agua, necesitamos movernos, acercarnos unos a otros. Podemos hacer como el 99% de la gente y guiarnos por palabras o imágenes, por lo artificial. O podemos pegar media vuelta, tomar contacto con la naturaleza y aceptar que somos parte de ella y vivir así. Uno vuelve a ser el mar, la lluvia, una tormenta. Todos compartimos, todos somos distintos, pero todos respiramos el mismo aire y caminamos sobre nuestros pies."
Zan shin "El zen siempre prestó mucha atención al comportamiento en la acción cotidiana, zan shin , el gesto justo. Cómo caminar, cómo sentarse, cómo estar de pie, cómo acostarse. ¿Cuál es la cara que presentamos ante los otros? La mirada, el gesto, ¿son verdaderos o falsos? Hay un refrán zen de autor desconocido que dice: Cuando estés solo, compórtate como si estuvieras frente a los otros. Cuando estés frente a los otros, compórtate como si estuvieras solo.

PRESENCIA

Jorge Bustamante (Ryunan Zenji) es monje zen de la línea del maestro Taisen Deshimaru. Fue ordenado el 8 de septiembre de 1985 en el templo de la Gendronnière, Francia. Miembro activo de la Association Zen Internationale, abrió en Buenos Aires el primer Dojo Zen de la Argentina. En 1990 renunció a la institución y fundó la Ermita de paja, centro independiente dedicado a la práctica del zen. En 1995, en el templo Bukkokuji (Japón) conoció al maestro Roshi Sama Tangen Harada, con el que mantiene un estrecho contacto y sigue sus enseñanzas. Es autor de De cara al muro. Presencia zen (1995) y La eternidad del relámpago. El zen instantáneo (2004) . Más datos,www.zazen.com.ar.

PRACTICA

El zazen consiste en sentarse con las piernas cruzadas, la espalda bien derecha y el mentón recogido, empujando "el suelo con las rodillas y el cielo con la cabeza".
La respiración debe ser tranquila y profunda, y el espíritu debe estar atento, despierto, siguiendo el ritmo respiratorio, vigilando el equilibrio justo de la postura y observando el fluir del pensamiento sin adherir, sin rechazar.
Además de los indudables beneficios para la salud, zazen aporta paz y libertad, clarifica la mente, tonifica el cuerpo, armoniza pensamiento y acción.
Zazen es simple y para practicarlo no es necesario ningún conocimiento  previo. Es un aprendizaje a través del silencio. Un retorno a la condición normal del cuerpo y el espíritu.

LECTURAS

  • Zen y el arte de los arqueros japoneses (Eugen Herrigel).
  • Mente zen, mente de principiante (Shunryu Susuki).
  • El zen y los pájaros del deseo (Thomas Merton).
  • Ensayos sobre budismo zen (Daisetz Teitaro Suzuki, cuatro tomos).
  • Psicoanálisis y budismo zen (Erich Fromm y Daisetz Teitaro Suzuki).
  • Introducción al budismo zen (Daisetz Teitaro Suzuki).




Ensayos Sobre Budismo Zen
Daisetz Teitaro Suzuki 
[PDF]


La Era del Vacío - Gilles Lipovetsky



Gilles Lipovetsky es difícil de catalogar. Sociólogo, filósofo, académico no convencional. Desde que escribió La era del Vacío en 1983 se dedicó a analizar a las sociedades actuales: consumistas en extremo, individualistas, efímeras. Aunque- según considera- más pluralistas. Para hacerlo se valió de su observación de lo cotidiano: desde el arte y el comportamiento de los hombres y las mujeres, hasta la moda, e incluso, el lujo.
En su quinta visita a Buenos Aires, donde brindó una conferencia invitado por la Fundación OSDE , el intelectual francés, de 70 años, dialogó con LA NACION. Carismático y de mirada profunda, sostiene que estamos insertos en la "hipermodernidad" caracterizada por los excesos, la liviandad en las convicciones, y el fin de las ideologías y de la creencia en un futuro mejor. "Todo es fugaz", dice, y allí el problema: "Hay pequeñas felicidades, pero no duran".
- ¿Se ha producido una deslegitimación total de los valores morales y de los referentes sociales en un tiempo caracterizado por el narcisismo, el hedonismo y la felicidad light?
-Me opongo a la idea según la cual la dinámica del mercado y del individualismo sean equivalentes a la decadencia moral, al nihilismo total, a la desaparición de los valores éticos. La gente sabe muy bien lo que está bien y lo que está mal. Tal vez no estén todos de acuerdo sobre lo que es el bien y mal, pero, por ejemplo, violar a una mujer es algo que escandaliza a todo el mundo. No creo que nos encontremos en un desierto moral. Hay otros ejemplos: tenés espectáculos en la tele que hacen un llamado a la solidaridad; tenés el caso de Haití donde se pidió que la gente diese plata. La gente se siente tocada por la desgracia ajena y reacciona. No hay desaparición del sentido del bien y del mal; empíricamente es falso.
- ¿La Iglesia ha perdido poder? ¿Qué pasa con la religión si ya no existe la creencia en los grandes relatos colectivos?
La religión no desaparece. En Estados Unidos nueve de cada diez personas es creyente. Lo que sí cambió es la individualización de la creencia y eso no es lo mismo. La gente hace su propia compra de la religión, de lo que le sirve, ganó un cierto grado de libertad en la práctica. La relación con Dios es un tanto endeble, ya no está dirigida por la Iglesia. Pero el espíritu religioso, la conexión con lo sagrado, no desapareció. Lo que si despareció es la cultura de antes en la que la Iglesia determinaba lo que estaba bien y mal; lo sigue diciendo, pero la gente no le da importancia. Antes la ética estaba en las manos de la Iglesia y era la que decidía cuáles eran los valores.
- En sus trabajos aparece mucho el concepto de paradoja, de hecho escribió La felicidad paradojal. En las sociedades actuales, ¿la búsqueda de la felicidad personal está construida por el consumo? ¿Se trata de una satisfacción ilusoria, de ahí lo paradójico?
- Sí. Primero consumimos imágenes de la felicidad: toda la publicidad, las imágenes de las vacaciones, el discurso que uno hace con respecto a las marcas. Tampoco hay que exagerar: no hay que decir que todo es ilusorio porque no es verdad. Ese el viejo discurso marxista: 'La gente consumía, pero la gente era muy desgraciada al consumir'. Eso era ridículo. La gente quiere los teléfonos inteligentes, quieren salir de vacaciones. Esas son pequeñas felicidades que dan un cierto grado de satisfacción, pero no siempre. No es sistemático, pero en general al cambiar de auto o comprar una cámara que más o menos correspondían a lo que querías tendrás un momento de felicidad y placer, el problema es que ese placer es fugaz. Por eso, uno sigue incrementando cada vez más y más el consumo, lo material. Es como el cine. Viste una película, tendrás que ver otra. Está la búsqueda permanente de novedades. Pero innegablemente se me ocurre que para muchos- quizá no para todos- el consumo no alcanza para la existencia del ser humano. Se necesitan cosas a la par del consumo.
-¿El consumo funciona cómo terapia?
-Sí, cuando estás deprimido, ¿qué vas a hacer? Vas al cine, te haces un viajecito. Las mujeres ni bien se deprimen van a la peluquería, se compran un vestido nuevo y los hombres van al sex shop, ven una película porno, sacan el auto, toman alcohol. En el consumo tenés varios casos: no siempre es terapéutico, a veces podés estar realmente feliz y tener ganas de cambiar el sillón que ya no te gustaba. No siempre así son las cosas, a veces te sentís mal: es una forma de olvidar lo que no funciona. La gente llega a su casa, el primer gesto es prender la tele, sin importar ver qué, para olvidar...
-Todo es rápido, y el consumo- en su visión- tiene un impacto en todos los planos de la vida. Hay un cambio también en la manera en que las personas asimilan el conocimiento. ¿La escuela se adapta a la sociedad actual?
-La escuela a mi juicio está subdesarrollada, no fomenta el potencial del hombre de ser otra cosa que un consumidor. La escuela tiene su papel de formar al hombre y al ciudadano, pero se me ocurre que es mucho lo que hay por hacer. Al terminar los estudios, desgraciadamente, el trabajo no siempre es gratificante. Hay mucha gente formada que hace un trabajo que no le resulta interesante, de ahí la locura de ir a consumir. El trabajo es aburrido, voy y consumo.
-¿Los planes de educación son anacrónicos? En un mundo en constante cambio, ¿las personas deberían adaptarse a esos cambios?
-Sí, es esencialmente lo que yo creo. En cualquier ámbito: ser actores del acto, de su vida. Uno puede ser muy feliz no solamente al crear una obra de arte; lo que hizo Bill Gates fue magnífico, crea cosas para la humanidad. Todos los seres humanos son creativos y tienen que encontrar su camino y eso es precisamente lo que la escuela tiene que desarrollar. Algo que no hace, o no hace bien.
-¿Se puede decir que la educación está en crisis?
Claro. Yo no tengo el modelo en el bolsillo, pero sí, lo primero es tomar conciencia. Está en crisis porque uno no tiene un modelo, porque la autoridad de los profesores está en picada a causa de los medios y de Internet. Antes el profesor tenía una autoridad natural porque después no había nada. Hoy abrís Google y sabés más que el profesor. Hay que reinventar un sistema. No es Internet lo que nos va a dar educación. Eso no forma el espíritu, pero es útil. Internet es una herramienta magnífica, pero no de cualquiera manera. La escuela tendría que tener como finalidad demostrar que el sentido de la vida no es el consumo, sino la acción.

EL PODER


-¿El poder hoy pasa por la seducción, la creatividad e innovación?
-Creo que sí. Durante muchos años el poder era la herencia. Eras noble, tenías poder porque esa era tu condición. Hoy el prestigio y el poder se conquistan muy rápido. Vemos las nuevas fortunas por Internet. No está mal, ojo. Internet fomenta eso: todos los proyectos que te permiten crear un servicio nuevo para el ser humano porque lo podés hacer con pocos medios. Facebook al principio nació con poco. Ese aspecto de una sociedad más abierta es algo positivo. También podemos pensar en otras formas de creación y son numerosas. Jamás en la historia hubo tantos artistas. La cantidad de músicos, cantantes, diseñadores, cineastas, todas las profesiones han explotado. Se produce felicidad al crear cosas.
Los intelectuales son como los demás: quieren poder reafirmar un poder, y el poder es el poder de juzgar, de separar entre lo que tiene un valor y lo que no.
-El punto que muestra a favor es la democratización de la cultura. ¿Pero qué responde a las críticas de los intelectuales que defienden lo que se llama la alta- cultura y advierten que hoy parecería ser todo cultura: sin distinguir entre lo bueno y lo malo?
-Hay que entender que contrariamente a lo que se dice el hiperconsumo no viene a destruir el placer de crear, sino por el contrario: no destruyó la religión, no destruyó la moral, no destruyó el deseo de la gente de hacer cosas que la apasionen.
Desde la antigüedad hemos vivido con culturas de jerarquización en todas las artes. Con el advenimiento de la era moderna todas estas jerarquías se desmoronaron. Los conservadores entonces dicen: ¡escándalo! Yo no porque para mí lo que cuenta no son los géneros, no es decir la Catedral es arte mayúsculo mientras que un par de Reebok son artes pequeños. No me planteo las cosas en esos términos porque creo que en todos los rubros puede haber arte hermoso, lo que sí hay que poner valor es en la calidad y eso en todos los ámbitos. Puede haber arte en todos los rubros. Hay cosas comerciales que están buenas, que son magníficas.
-Pero, ¿por qué está la oposición de los intelectuales a lo que usted plantea como democratización de la cultura? ¿Hay un miedo a la banalización?
-Los intelectuales son como los demás: quieren poder reafirmar un poder, y el poder es el poder de juzgar, de separar entre lo que tiene un valor y lo que no. Y para eso tenés que forzosamente despreciar a la masa que obviamente no tiene gusto.
-¿Buscan conservar el poder de elite?
-Exacto
-Recordando el debate que tuvo con Vargas Llosa, ¿se puede ser feliz sin leer a grandes autores como Joyce?
-No solamente feliz, sino justo y positivo. Por eso no estoy a favor del culto de la alta-cultura. Puedo amarla porque yo vivo así. Leo a los grandes autores. Pero se puede vivir perfectamente bien, ser una persona honesta y hacer cosas fantásticas sin haber leído a Joyce ni a Shakespeare. Lo que cuenta es no confundir los grandes valores. Es que lo yo le decía a Vargas Llosa. El país más culturar de la preguerra era Alemania, lo cual no les impidió caer en la peor de las barbaries. O sea, la cultura estaba y no te protege. Dejemos de transformar a la cultura en religión. Para mí lo que cuenta es que la gente haga y cree. Dentro de esos hay creaciones mejores que otras. La escuela, la capacitación, la formación, la cultura, empujan a que la gente haga las cosas mejor. Hay grandes creativos que hacen cosas sensacionales. A mí no me molesta que haya publicidad siempre y cuando sea buena.

MEDIOS DE COMUNICACIÓN

¿Cómo analiza la crisis de los medios gráficos? En Francia están los ejemplos de Le Monde y Libération. ¿Piensa que va a desaparecer el diario en formato papel?
-No sé si va a desaparecer. Hay una revolución tecnológica que te da la posibilidad de mantener información todo el día en tu teléfono inteligente. La gente lee en su pantalla y recién empezamos. En algunos años vamos a tener pantallas flexibles. Vas a poder doblar tu pantalla como si fuera un diario. Para mí, no importa el formato, es decir si es papel o digital, lo que importa es la calidad. Si la gente aprecia la prensa en Internet, ¿qué problema hay?. Lo que cuenta es que haya una prensa de buena calidad. Es como los libros. Si desaparece el libro en formato papel, ¿con eso qué? ¿A quién le importa si lees en la pantalla? No cambia nada, es un tema de costumbre. Yo soy demasiado viejo, prefiero leer en papel, pero tal vez mis nietos se pregunten para qué el papel y se sientan más a gusto con lo digital. Lo que cuenta no es tanto el soporte sino el concepto de que ellos se pongan a leer.
El problema va a ser la transición, estamos hablando de problemas de empresas, problemas económicos. Ya vemos que al parecer va a haber modelos de calidad que te van a cobrar por el servicio. En la página de Yahoo tenés toda la información minuto a minuto y es gratis, no pagas nada, es una democratización del acceso, pero nadie considera que se trate de prensa de calidad que te haga reflexionar e interpretar el mundo. Creo que nos encaminamos a modelos muy distintos.
Por Diego Yañez Martínez  | LA NACION
Miércoles 04 de junio de 2014 | 04:04

Gilles Lipovetsky
La Era del Vacío 
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domingo, 28 de junio de 2015

Marco Aurelio Denegri - Peludeces

"Las mujeres son cada vez menos naturales y poco les falta para llegar al colmo del artificio, aunque de hecho muchas ya han llegado al súmmum o como antes se decía a la internerata de la artificialidad. (…) Además, están con la obsesión de la eterna juventud; no quieren envejecer, pero como el Sistema o Establishment les exige que entren a tallar muy jovencitas (…) entonces la púber o púbera comienza a marchitarse pronto y antes de que cumpla los veinte los hombres la cambian por dos de diez."


(EL COMERCIO, LUNES 14 DE OCTUBRE DEL 2013)

martes, 26 de mayo de 2015

sábado, 9 de mayo de 2015

Los Libros en mi Vida Henry Miller

“¡El hombre es su propio libertador!” ¿No es esta la enseñanza última? Ha sido una y otra vez, y ha sido probada reiteradamente por grandes figuras mundiales. ¿Maestros? Sin duda. Hombres que no expusieron principios, leyes, dogmas morales ni credos, sino la vida. “En realidad los grandes maestros no establecen leyes, quieren poner al hombre en libertad” (Krishnamurti).

Lo que distingue a Krishnamurti de los grandes maestros del pasado, los maestros y los ejemplares, es su absoluta desnudez. El único papel que se permite representar es el de sí mismo como ser humano. Vestido solamente con la fragilidad de la carne, depende íntegramente del espíritu, que se identifica con la carne. Si tiene una misión, esa misión consiste en despojar a los hombres de sus ilusiones y alucinaciones, derribar los falsos pilares de ideales, creencias, fetiches y todo tipo de muletas, y devolver así al hombre la plena majestad, la plena potencia de su humanidad. Muchas veces ha sido mencionado como “el Maestro del Mundo”. Si algún hombre vivo merece ese título es él. Pero para mí lo importante de Krishnamurti es que no se impone sobre nosotros como maestro sino como hombre.
Halla tú mismo, dice, cuáles son las posesiones e ideales que no deseas. Sabiendo lo que no deseas, por eliminación descargarás la mente, y sólo entonces comprenderá tu mente lo esencial, que está siempre.



En 1950, Henry Miller comenzó a escribir sobre sus libros y autores favoritos, una tarea que llegaría a entusiasmarle e incluso obsesionarle. Se propuso ordenar de forma cronológica todo lo que había leído a lo largo de su vida, un mastodóntico plan que le llevaría a volver sobre lecturas de juventud e intentar conseguir, por medio de conocidos y amigos, volúmenes ya perdidos pero que siempre estuvieron en su cabeza. Los libros en mi vida sería el primero de varios tomos. 
Sin embargo, y pese a comentar Miller al comienzo sus planes para sucesivas entregas, los restantes no llegaron a editarse. Probablemente, ni siquiera se escribieron. El autor de Trópico de Cáncer o Sexus nos muestra aquí sus lecturas favoritas a modo de bibliografía, llegando incluso a enumerarlas a modo de apéndice en las páginas finales. Se trata de una lista que sirve para rastrear con cierta claridad sus influencias así como aquellas figuras por las que llegó a sentir auténtica admiración.
Pero no es esa relación de libros lo más destacable de esta obra, no. El mayor goce lo encontramos en las disecciones de las ideas de sus escritores de cabecera. Miller se muestra brillante a la hora de condensar pensamientos y opiniones, de compararlas y enfrentarlas a las de otros autores -incluso a las suyas, claro está- mientras reúne un conjunto apabullante de fragmentos y citas que sólo invita a seguir devorando lo que tenemos entre manos. Hay nombres a los que presta más atención: Cendrars, Balzac, Henty, Dostoievski, Conrad, Céline, Giono, Whitman o Haggard pueden catalogarse como los más representativos de una primera parte que, ya decimos, nunca tuvo continuación. Una penosa interrupción que otorga aun más valor si cabe a esta pasional declaración de amor hacia el Hombre y la Vida.

Los Libros en mi Vida [PDF]

Henry Miller



La vida sexual de los salvajes: del noroeste de la Melanesia Bronislaw Malinowski


"Sus ideas sobre el proceso de procreación afirman que entre el padre y el hijo no hay el menor vínculo de unión física"








1. ¿CÓMO ENTIENDE MALINOWSKI UN ESTUDIO ETNOGRÁFICO O ANTROPOLÓGICO DE LA SEXUALIDAD? 
La sexualidad no es una simple cuestión fisiológica, sino algo que implica amor y conquista amorosa, algo que llega a constituir la base de instituciones tan venerables como el matrimonio y la familia, algo que lleva inspiración al arte y es fuente de sus magias y encantamientos.
En antropología, los hechos esenciales de la vida deben exponerse llana y completamente, aunque en lenguaje científico.


2. ¿DÓNDE RADICA SU IMPORTANCIA SOCIOLÓGICA Y CULTURAL?
La sexualidad en su sentido mas amplio es mas una fuerza sociológica y cultural que una simple relación carnal entre individuos. Así el antropólogo debe tener en cuenta la forma que le imprimen las tradiciones, la obediencia a las leyes y su conformidad con las costumbres de la tribu.


3. ¿EN QUÉ CONSISTE EL ARTE DE LA INVESTIGACIÓN ETNOGRÁFICA?
Toda la dificultad y todo el arte de la investigación antropológica consiste en tomar como punto de partida los elementos de una cultura extranjera que nos son más conocidos, para llegar a ordenar poco a poco, en un esquema comprensible, lo que ésta cultura presenta de extraño y diferente de lo que sabíamos.


- “Las relaciones entre ambos sexos en la sociedad primitiva”.


1. ¿CUÁL ES EL TEMA DE ESTUDIO DE ESTE LIBRO?
"El hombre y la mujer en las islas Trobriand; sus relaciones amorosas, conyugales y sociales."


2. ¿QUÉ TEMAS DEBE INCLUIR UN LIBRO SOBRE LAS RELACIONES ENTRE LOS SEXOS?
Son de una importancia cardinal aquellas costumbres, ideas e instituciones que giran en torno de la vida erótica del individuo. Debe tenerse en cuenta la condición legal del hombre y la mujer, sus relaciones domésticas y la distribución de sus funciones económicas. Debe estudiar sus relaciones infantiles y juveniles, la fase ulterior de la union permanente y el matrimonio, y el modo en que hombre y mujeres conciertan su vida común y la de sus hijos.


3. ¿QUÉ SIGNIFICA QUE LOS TROBIANDESES SON UNA SOCIEDAD MATRILINEAL?
En una sociedad matrilineal, la descendencia, parentesco y todas las relaciones sociales alcanzan reconocimiento legal a través de la madre. Donde las mujeres participan activamente de la tribu, teniendo dominio de las actividades económicas, ceremoniales y mágicas, hecho que influencia profundamente la vida erótica, así como en la institución del matrimonio.


4. ¿CUÁL ES EL FACTOR MÁS IMPORTANTE EN EL SISTEMA LEGAL DE LOS TROBIANDESES?
La idea de que es única y exclusivamente la madre la que forma el cuerpo del hijo, no tomando el hombre la menor parte en su constitución, es el factor más importante en el sistema legal de los trobriandeses. Sus ideas sobre el proceso de procreación afirman que entre el padre y el hijo no hay el menor vínculo de unión física.


5. ¿QUÉ CONSECUENCIAS TIENE ESTA CONCEPCIÓN DEL PARENTESCO?
El derecho materno es el que se transmite en las reglas relativas a la descendencia, herencia, sucesión en la jerarquía, atribución del título de jefe, oficios hereditarios y magia, o sea todo lo concerniente a transmisión por parentesco.El padre sólo transmite la posición social a los hijos de su hermana.


6. ¿QUÉ SIGNIFICA EL TÉRMINO “PADRE” PARA LOS TROBIANDESES?
Para el trobriandes, padre tiene una significación clara: es el hombre casado con la madre, viviendo en la misma casa que ella y formando parte de la familia. A efectos legales, el padre es un " forastero". El término indigena para referirse a esta concepción de padre es tama.


7. ¿QUÉ PRECAUCIONES TIENE EL AUTOR PARA UTILIZAR EN EL TEXTO CATEGORÍAS NATIVAS (“PADRE”, “AMOR”, “NOVIAZGO”, ETC)?
Estas palabras no deben tomarse con las diversas implicaciones legales, morales y biológicas que para nosotros tiene, sino en el sentido completamente específico y propio de la sociedad trobriandesa.


8. ¿QUÉ TENSIONES PRODUCE LA COLISIÓN ENTRE LA MATRILINEALIDAD Y EL MATRIMONIO PATRILOCAL?
El matrimonio patrilocal implica que las mujeres deben residir en la aldea de sus esposos y con ellas a sus hijos pequeños. Los hijos adultos no están autorizados a residir en la aldea, sino en gracia  a la influencia personal de su padre. Esta influencia contrarresta la ley matrilineal, según la cual cada hombre debe residir en la aldea de su madre.


9. ¿QUÉ ROL JUEGA EL “HERMANO DE MI MADRE” EN ESTA SOCIEDAD?
El lugar donde habita Kadagu, el hermano de su madre, es el pueblo del niño, es donde se encuentra su propiedad y de allí se derivan sus derechos de ciudadanía, es allí donde le espera su carrera futura y donde encontrará sus aliados y asociados naturales. A medida que crece el hermano de la madre adquiere una autoridad cada vez mayor sobre él, reclamando sus servicios, ayudándole en ciertas cosas, concediéndole o negándole el permiso para realizar ciertos actos.


10. ¿QUÉ CONFLICTOS SE PRODUCEN ENTRE EL DERECHO MATERNO Y LAS PASIONES QUE VAN CONTRA ÉL? 
Esta doble y contrapuesta influencia del amor paterno y del principio matrilineal, que se ejerce sobre el conjunto de instituciones, sobre las ideas y sentimientos sociales no se manifiesta en la vida real de manera equilibrada. El jefe se siente siempre más unido a sus hijos que a sus parientes maternos. Esto no conviene a los sucesores legales del jefe, los parientes maternos, los hijos de su hermana y con frecuencia se producen entre estas dos facciones una tensión considerable. Puede decirse que el hijo del jefe y su sobrino materno están predestinados a ser enemigos.


11. ¿CÓMO ES LA DIVISIÓN SEXUAL DE LAS TAREAS EN LA VIDA FAMILIAR?
Son tareas del hombre la pesca, la caza, la construccion de artículos de madera, la horticultura, las tareas más pesadas físicamente, y es exclusivo del hombre llevar las cargas sobre los hombros. En tanto la mujer recoje conchas, frutos silvestres, el cuidado de los cerdos, prepara la comida familiar, el aprovisionamiento de agua, la confección de objetos pequeños, y el descargar, en tanto la forma específicamente femenina de llevar cargas es sobre la cabeza. Son tareas indistintas el cuidado de los niños y las tareas domésticas, salvo las descritas anteriormente. La prenda que cada uno viste es tarea exclusiva de cada sexo.


12. ¿QUÉ PAPEL Y DEBERES TIENE EL TAMA?
El tama acaricia y pasea al niño, lo limpia, lo baña y le da de comer. Lo lleva en brazos o lo tiene sobre las rodillas. El tama es quien cuida y expresa cariño a sus hijos. Ellos manifiestas mucho mas amor y orgullo por sus hijos que muchos padres europeos
  

 La vida sexual de los salvajes: del noroeste de la Melanesia [PDF]

Bronislaw Malinowski


miércoles, 15 de abril de 2015

Economía de la Edad de Piedra / Marshall Sahlins

"La crítica al economicismo marxista, al fetichismo ecológico, al reduccionismo estructuralista y al utilitarismo subjetivista lo llevan a desechar la idea que la cultura se formula a partir de la actividad práctica y del interés utilitario"

Si los formalistas encontraron en los teóricos de la decisión sus continuadores dado que recogieron con entusiasmo los principales elementos desarrollados por esta escuela y las enriquecieron con modelizaciones mas amplias y complejas, las investigaciones sustantivistas fueron continuadas por un grupo de antropólogos que plantearon la vigencia de un orden cultural (Sahlins,1997), cultural y cognoscitivo (Kopytoff,1991), valorativo (Appadurai,1991) y simbólico (Douglas e Isherwood,1990) a partir del cual se debían interpretar los actos económicos.

Sahlins no había sido ajeno a los fragores del debate  formalista-sustantivista; su trabajo “La economía de la edad de piedra” constituye un serio cuestionamiento a la “universal naturaleza maximizadora de hombre”. Años mas tarde, este autor desarrolló una fuerte crítica a las concepciones utilitaristas “según las cuales la cultura deriva de la actividad racional de los individuos que persiguen sus intereses mas convenientes” (1997:9). No resultan fundamentales para él, las constricciones materiales que sufre la cultura sino el hecho de que la misma se ajusta de acuerdo a una estructura simbólica particular. La crítica al economicismo marxista, al fetichismo ecológico, al reduccionismo estructuralista y al utilitarismo subjetivista lo llevan a desechar la idea que la cultura se formula a partir de la actividad práctica y del interés utilitario. 

En este punto, la racionalidad de los actores y la tendencia a la maximización, así como también las características de los procesos de toma de decisiones planteado por los autores enrolados en la teoría de la decisión, resultan fuertemente cuestionados. La vigencia de un orden simbólico y cultural particular planteado por Sahlins choca con la modelización universal de los procesos de toma de decisiones.






Economía de la Edad de Piedra [PDF]
Marshall Sahlins


Momentos Estelares de la Humanidad / Stefan Zweig

"Zweig opone conciencia a violencia, tolerancia a fuerza bruta y constata cómo la victoria endurece el alma de los que triunfan, mientras la derrota imprime en el alma de los vencidos “profundos y dolorosos surcos”


El destino póstumo de las creaciones literarias está sometido a toda suerte de contingencias que pueden llevar a sus autores desde el Parnaso del reconocimiento público hasta el Hades del olvido. La obra de Stefan Zweig (1881-1942) es un caso típico, pues conoció el éxito precoz a escala mundial, se rodeó de los mejores espíritus de su tiempo, sus novelas y biografías fueron traducidas a múltiples idiomas e incluso todavía en vida se adaptaron al cine relatos como Amok, Veinticuatro horas en la vida de una mujer o Secreto ardiente. Sin embargo, la fortuna de Zweig dio un giro trágico con la llegada de Hitler al poder, pues en cuanto judío sufrió persecución y exilio, con la consiguiente prohibición y quema de su obra en las plazas públicas de Alemania y Austria.

Zweig inició así un peregrinaje que le llevó a Inglaterra, Estados Unidos y Brasil, donde, olvidado y derrotado, se suicidó junto a su mujer con veronal. La minusvaloración que sufrió posteriormente frente a autores más selectos como Musil o Broch tal vez se deba, en parte, a su fama de divulgador cultural y best seller, como ejemplifican sus biografías sobre María Antonieta o Fouché. En su reseña de las memorias de Zweig, El mundo de ayer, Hanna Arendt contribuyó a difundir la falsa imagen de un literato obsesionado por el prestigio social, apoltronado en el sofá de la seguridad burguesa y ajeno a los avatares sociales y políticos del pueblo judío. Sin embargo, la posibilidad de releer a Zweig con la perspectiva de la distancia ha permitido superar los viejos prejuicios que enturbiaban la recepción de este judío cosmopolita y pacifista, amante de Erasmo y Montaigne y defensor de una nueva Europa supranacional frente a los delirios soberanistas y los ardores guerreros que hoy vuelven a resucitar, si es que alguna vez habían muerto.

Prosiguiendo su loable proyecto de recuperar la obra de Zweig, El Acantilado ofrece al lector -en una buena traducción exquisitamente presentada-Momentos estelares de la Humanidad (1927) que alcanzó una tirada de 250.000 ejemplares en plena crisis económica de entreguerra. De hecho, el libro ya mencionado llegó a ser de lectura obligada en muchas escuelas de Austria y Alemania.

Ciertamente, está escrito con una manifiesta voluntad de instruir deleitando, pues Zweig no aborda la Historia como docto sino como narrador y dramaturgo, atento a los aspectos dramáticos y a los conflictos trágicos en la vida de los individuos y los pueblos. Zweig emplea el concepto pictórico de “miniatura” para referirse al estudio de esos instantes decisivos de la historia que “resplandecientes e inalterables como estrellas, brillan sobre la noche de lo efímero”. Y, en efecto, el autor se interesa por aquellos detalles y azares que -como la kerkaporta, esa pequeña puerta olvidada a través de la cual los jenízaros invadieron Bizancio- suelen pasar desapercibidos en los grandes frescos de la Historia Universal. El periodo que abarca el librito es realmente ambicioso, pues se extiende desde el año 44 a.C., con Cicerón como víctima y testigo del derrocamiento de la vieja res publica bajo la dictadura de los nuevos césares, hasta 1919, cuando el presidente Wilson fracasó al intentar realizar el ideal kantiano de una paz duradera en la Europa recién salida de la Gran Guerra. Entremedias desfila toda una galería de grandes hombres como el sultán Mehmet, Núñez de Balboa, Goethe, Händel, Tolstoi, Dostoyevski, Napoleón o Lenin, pero también de pequeños hombres fracasados, como el capitán Rouget, creador de la Marsellesa, el mariscal Grouchy, cuya indecisión determinó la derrota de Waterloo; J. A. Suter, que perdió toda California por la avidez febril de oro; Cyrus W. Field, que comunicó mediante cable telegráfico América con Europa y Scott, el capitán británico derrotado por Amundsen en la carrera por llegar primero al Polo Sur.

Al igual que en sus obras sobre Erasmo y la polémica de Castellio contra Calvino, Zweig opone conciencia a violencia, tolerancia a fuerza bruta y constata cómo la victoria endurece el alma de los que triunfan, mientras la derrota imprime en el alma de los vencidos “profundos y dolorosos surcos”. Su sensibilidad hacia las víctimas le hace cobrar conciencia de la función ordálica de la historia donde el éxito se impone como única instancia de justicia. Sin embargo, ya sean grandes obras de arte o titánicas aventuras de exploración geográfica, no oculta su admiración por el espíritu épico de ese “misterioso taller de Dios”, donde los individuos, tal héroes forjados en la fragua del dolor y del trabajo, combaten no sólo contra las resistencias de la naturaleza y de la sociedad, sino también contra sus propias flaquezas. Así, por recomendable que sea la lectura de este libro tan ameno, a veces chirría su vocación de gesta y nos embarga la añoranza de esos periodos de felicidad e indolencia que no son sino páginas en blanco en los manuales de historia.


ENRIQUE OCAÑA | 05/12/2002 | 




Momentos Estelares De La Humanidad  [PDF]
Zweig Stefan

El Pensamiento Salvaje Lévi-Strauss

...¿Podemos realmente decir que el pensamiento salvaje no es un humanismo?
¿Quién podría cuestionar que este es un modelo profundamente humano? El gran hombre ilustrado ha muerto, como decía Foucault. Pero el pequeño hombre que construye el futuro con los retazos del pasado está todavía aquí, somos todos nosotros.




El Pensamiento Salvaje  [PDF]
Lévi-Strauss

viernes, 3 de abril de 2015

Los Orígenes del Totalitarismo / Hannah Arendt

"Sus adversarios llegaron a ser muchos; el filósofo Isaiah Berlin no quería ni oír hablar de ella, y el novelista judío Saul Bellow afirmó que Arendt era “una mujer vanidosa, rígida y dura, cuya comprensión de lo humano resulta limitadísima”, aunque otra conocida escritora, Mary McCarthy, publicó en Partisan Review un largo ensayo en apoyo de Eichmann en Jerusalén. Así, el libro de Arendt generó en los sesenta toda una guerra civil entre la intelectualidad neoyorkina y europea"


El malentendido sobre Hannah Arendt



Cuando en 1961 se celebró en Jerusalén el juicio del líder nazi Adolf Eichmann, la revista The New Yorker escogió como enviada especial a Hannah Arendt, una filósofa judía de origen alemán exiliada en Estados Unidos. Arendt, que se había dado a conocer con su libro Los orígenes del totalitarismo, era una de las personas más adecuadas para escribir un reportaje sobre el juicio al miembro de las SS responsable de la solución final. Los artículos que la filósofa redactó acerca del juicio despertaron admiración en algunos (tanto el poeta estadounidense Robert Lowell como el filósofo alemán Karl Jaspers afirmaron que eran una obra maestra), mientras que en muchos más provocaron animadversión e ira. Cuando Arendt publicó esos reportajes en forma de libro con el título Eichmann en Jerusalén y lo subtituló Sobre la banalidad del mal, el resentimiento no tardó en desatar una caza de brujas, organizada por varias asociaciones judías estadounidenses e israelíes.
Tres fueron los temas de su ensayo que indignaron a los lectores. El primero, el concepto de la “banalidad del mal”. Mientras que el fiscal en Jerusalén, de acuerdo con la opinión pública, retrató a Eichmann como a un monstruo al servicio de un régimen criminal, como a un hombre que odiaba a los judíos de forma patológica y que fríamente organizó su aniquilación, para Arendt Eichmann no era un demonio, sino un hombre normal con un desarrollado sentido del orden que había hecho suya la ideología nazi, que no se entendía sin el antisemitismo, y, orgulloso, la puso en práctica. Arendt insinuó que Eichmann era un hombre como tantos, un disciplinado, aplicado y ambicioso burócrata: no un Satanás, sino una persona “terriblemente y temiblemente normal”; un producto de su tiempo y del régimen que le tocó vivir.
Lo que dio aun más motivos de indignación fue la crítica que Arendt dispensó a los líderes de algunas asociaciones judías. Según las investigaciones de la filósofa, habrían muerto considerablemente menos judíos en la guerra si no fuera por la pusilanimidad de los encargados de dichas asociaciones que, para salvar su propia piel, entregaron a los nazis inventarios de sus congregaciones y colaboraron de esta forma en la deportación masiva. El tercer motivo de reproches fueron las dudas que la filósofa planteó acerca de la legalidad jurídica de Israel a la hora de juzgar a Eichmann.
De modo que lo que esencialmente provocó las críticas fue la insumisión: en vez de defender como buena judía la causa de su pueblo de manera incondicional, Arendt se puso a reflexionar, investigar y debatir. Sus lectores habían esperado de ella un apoyo surgido del sentimiento de la identidad nacional judía y de la adhesión a una causa común, y lo que recibieron fue una respuesta racional de alguien que no da nada por sentado. En palabras de Aristóteles, en vez de limitarse a ser una “historiadora”, Arendt se convirtió en “poeta”.
Sus adversarios llegaron a ser muchos; el filósofo Isaiah Berlin no quería ni oír hablar de ella, y el novelista judío Saul Bellow afirmó que Arendt era “una mujer vanidosa, rígida y dura, cuya comprensión de lo humano resulta limitadísima”, aunque otra conocida escritora, Mary McCarthy, publicó en Partisan Review un largo ensayo en apoyo de Eichmann en Jerusalén. Así, el libro de Arendt generó en los sesenta toda una guerra civil entre la intelectualidad neoyorkina y europea.

En vez de defender incondicionalmente, como buena judía, la causa de su pueblo, debatió, investigó, reflexionó
Ahora, medio siglo después de la primera polémica, la realizadora alemana Margarethe von Trotta ha ofrecido al público su películaHannah Arendt, que ha despertado una nueva ola de reacciones contra el tratado de la filósofa. Lejos de ser un documental sobre Arendt, esta “película de ideas”, que se estrenó en mayo en Estados Unidos y en junio en España, enfoca el caso Eichmann sirviéndose de escenas de su juicio en Jerusalén, extraídas de los archivos. Otra vez en Estados Unidos y en Europa se ha despertado una polémica, aunque más respetuosa con la filósofa, la cual, a lo largo de las décadas, ha ido cobrando peso.
La mayoría de los participantes en el debate actual sostienen que, en la “banalidad del mal”, Arendt descubrió un concepto importante: muchos malhechores son personas normales. En cambio, según ellos, Arendt no supo aplicar adecuadamente ese concepto. Según lo expresó Christopher Browning en New York Review of Books: “Arendt encontró un concepto importante pero no un ejemplo válido”. Elke Schmitter argumenta en el semanario alemán Der Spiegel que “la actuación en Jerusalén fue un exitoso engaño”, y que Arendt no llegó a entender al verdadero Eichmann, un fanático antisemita. Alfred Kaplan ha escrito en The New York Times que “Arendt malinterpretó a Eichmann, aunque sí descubrió un gran tema: cómo las personas comunes se convierten en brutales asesinos”. Todos los críticos —y hay muchos más que los citados— invocan los documentos hallados sobre Eichmann tras la publicación de Eichmann en Jerusalén y las investigaciones posteriores, y afirman que Arendt en su época los ignoraba y debido a ello malinterpretó a Eichmann.
El problema es que —y aquí subyace el primer malentendido— Arendt sí conocía, al menos parcialmente, esos materiales, y su tratado los tuvo muy en cuenta. Dichos documentos provienen de la estancia del jerarca nazi en Argentina, antes de que allí le capturaran los servicios secretos israelíes: se trata de sus memorias y apuntes, además de una entrevista. A partir de esos materiales, diversos estudiosos han publicado en los últimos años nuevos ensayos sobre Eichmann y, por lo general, le dan la razón a Arendt en el hecho de que Eichmann no era un maniático que odiaba a los judíos, sino un hombre común. En cambio, esos historiadores le echan en cara a Arendt su idea de que Eichmann meramente obedecía órdenes.

Logró poner de manifiesto que el mal puede ser obra de gente corriente, de las personas que renuncian a pensar
Y aquí está el segundo malentendido: la filósofa nunca sostuvo que Eichmann se limitara a obedecer órdenes. En su libro, Arendt resaltó la rebelión de Eichmann contra las órdenes de Himmler quien, al aproximarse la derrota, recomendó un mejor trato a los judíos, mientras que Eichmann “se esforzó por hacer que la solución final lo fuera realmente”, escribió Arendt. La filósofa dibujó un minucioso retrato de Eichmann como un burgués solitario cuya vida estaba desprovista del sentido de la trascendencia, y cuya tendencia a refugiarse en las ideologías le llevó a preferir la ideología nacionalsocialista y a aplicarla hasta el final. “Lo que quedó en las mentes de personas como Eichmann”, dice Arendt, “no era una ideología racional o coherente, sino simplemente la noción de participar en algo histórico, grandioso, único”. El Eichmann de Arendt es un hombre que, engañándose y convenciéndose a sí mismo, está persuadido de que sus sangrientas acciones manifiestan su virtud.
Muchos ensayistas y comentaristas no han entendido y siguen sin entender las ideas de Arendt porque no han leído su libro, o lo han leído bajo la influencia de los comentarios anteriores. Por eso el malentendido sobre Eichmann en Jerusalén no acaba de disiparse y Hannah Arendt se ha convertido en una autora de la que se habla mucho, pero a quien leen pocos.
Sus ideas siguen molestando hoy como lo hicieron hace cincuenta años. Nada en la historia es blanco y negro, y los análisis de Arendt despiertan la animadversión de los que prefieren explicárselo todo con esquemas simples que no permitan la duda ni obliguen a reflexionar sin fin. Por ello es más preciso que nunca ir a la fuente y leer a Hannah Arendt, porque ella puso de manifiesto que el mal puede ser obra de la gente común, de aquellas personas que renuncian a pensar para abandonarse a la corriente de su tiempo. Y eso es válido también para los tiempos que vivimos.
Monika Zgustova es escritora. Su última novela es La noche de Valia (Destino). 



 Hannah Arendt
Los orígenes del totalitarismo [PDF]