sábado, 31 de agosto de 2019

Y la música ¿es de todos?: Reflexiones en torno copyright y la privatización cultural

Revista El Búho - Ecuador 

Javier López Narváez

Cuando se supo del acuerdo que legalizaría la comercialización informal de discos, al que habían llegado el Ministerio de Cultura, el Instituto Ecuatoriano de Propiedad Intelectual (IEPI), el SRI y los vendedores de discos piratas en Junio del año pasado, la polémica no se hizo esperar. Las quejas de ciertos músicos, que vieron en la propuesta del ministro Mora un peligro para el desarrollo libre de la actividad musical, se dejaban escuchar en medio de comentarios no-oficiales y críticas contra el régimen, en conversaciones de cafetín, en los intermedios de conciertos, e incluso en mensajes masivos a través de las comunidades virtuales del Internet. La consigna estaba clara, había que organizarse en pos de frenar el proyecto del ministerio, para evitar que así se de la estocada final a la ya agónica “industria nacional”, eufemismo con el que se conoce en el medio a cualquier intento de producción de música local que esté institucionalizada en el ámbito de lo privado, y que por tanto cumpla a cabalidad con el pago de las regalías que generan los derechos patrimoniales de propiedad intelectual.

El resultado inmediato de todo esto, además de un e-mail dirigido al Presidente de la república y a su ministro de cultura, que bajo el subject de “artistas unidos contra la piratería” estuvo rondando las bandejas de entrada de los correos de todos quienes de una u otra forma desarrollamos algún tipo de actividad musical en el país; fue un proceso de protesta generalizada por parte de un sector bastante nutrido de músicos nacionales que se han unido para acabar con la piratería mediante el endurecimiento de las leyes y la efectividad de las acciones de control que creen que se debería ejecutar contra los vendedores informales. En este contexto, las reuniones y la organización de mesas de discusión conformadas por representantes de éste sector de la música local y gente del ministerio, se llevaron a cabo desde la perspectiva de legislar en contra de los piratas y a favor de todos los músicos, productores, autores y compositores que piensan que el proyecto original de Galo Mora atentaba contra sus intereses y acabaría a corto plazo con la música que hoy por hoy se hace en el Ecuador. El debate continúa en el marco de las propuestas que han surgido para la creación de la nueva ley de cultura.
Esta reacción de rechazo se sustenta en la creencia generalizada de que la forma más efectiva de generar réditos y proteger los intereses económicos de quienes trabajamos en la creación de obras musicales y artísticas en general, es un sistema de regulación de la propiedad intelectual que, a través del cobro de ciertos derechos patrimoniales (el copyright y los Derechos de autor) garantizaría una de las fuentes de ingresos más importante para los artistas, autores y compositores a nivel mundial. Partiendo de esta premisa, se considera “pirata”, a toda obra musical que se distribuya al público en general, con fines de lucro, sin haber realizado el respectivo pago de dichos derechos. De ahí que sean “ilegales” no solo los discos caseros, sino también casetes, mp3, archivos de video y cualquier otro tipo de grabación audiovisual; publicaciones de letras, armonías, libros de partituras y cualquier sistema de fijación escrita, que evadan el pago del copyright; el fotocopiar un libro completo de partituras, entonces, también es considerado piratería, y quien lo hace estaría sujeto a las sanciones establecidas en la ley.

Durante los últimos diez años, la distribución y el consumo de música “pirata” ha crecido de manera abrumadora debido al libre acceso a las tecnologías de la digitalización del audio y a las nuevas herramientas de la comunicación, cuya plataforma es el Internet; ante lo cual, las grandes transnacionales de la cultura han encabezado una campaña gigantesca para evitar que la gente consuma música pirata, a través del discurso, que ya ha convencido a muchos, de que al caer la industria se estaría acabando con la posibilidad real de que un músico pueda vivir de su profesión, y por tanto se atacaría de manera directa a la producción artística en general, pero en particular a la musical. El “Día sin música” al que la AFYVE convocó en España en el 2002, pretendía graficar el peligro al que supuestamente se vería expuesta la humanidad por acción de los piratas una vez que las industrias musicales quiebren.
En el Ecuador, los ecos de esta campaña han pretendido convencernos de que gracias a la piratería no existe una fuerte industria de música local, y por tanto son ellos, los piratas, los culpables de que nuestros artistas no solo no tengan el acceso al mercado internacional que al país le gustaría alcanzar, sino que además se vaticina un futuro escalofriante en el que, según se dice, los músicos ecuatorianos dejaremos de crear, de componer, de escribir, porque la “originalidad” nos la habrán arrebatado a través de la venta ilegal de discos caseros. Sobre esta base se sustentó el rechazo masivo a la propuesta ministerial, que en la cotidianidad de los músicos se manifestaba entonces a través de pequeñas frases de pasquín como la que algún guitarrista quiteño propagaba por el Internet: “que la música no llegue a ser de todos”.
¿Es verdad que el copyright beneficia a los artistas y, sobre todo, a la producción local? El arte, el conocimiento, la creatividad ¿no deberían ser parte del dominio público?, y al evitar que lo sean ¿no se obstruye el desarrollo social y cultural de nuestros pueblos?

El negocio del copyright


El problema que hace del sistema de propiedad intelectual, normado a través del copyright, una trampa capitalista de privatización de la cultura es que en lugar de ser beneficioso para la mayoría de artistas, este sistema termina siendo un negocio gigantesco del que se benefician grandes grupos empresariales a nivel mundial. Si tenemos en cuenta que en los últimos años, por efecto de las fusiones de empresas y capitales resultantes de la lógica de sinergia empresarial, estos grupos se han reducido a un número muy pequeño de mega corporaciones que controlan la producción, distribución y consumo de la cultura en casi todas sus manifestaciones a nivel global (textos, música, cine, video, etc.), no es difícil entender que lo que en realidad sucede es que se está ejerciendo un control monopólico de la cultura global, que en ningún modo puede ser beneficioso para el desarrollo libre de expresiones artísticas como la música.

Para entender mejor esta realidad, es necesario tener claro en qué consisten las regalías generadas a partir del sistema imperante de la propiedad intelectual.
Los derechos patrimoniales generan réditos económicos a partir de la explotación de una obra por un tiempo determinado. Esta explotación económica obedece a una lógica según la cual se considera que la autoría de una obra es un bien, cuyas rentas benefician al propietario de este patrimonio, tal como sucedería con una casa en alquiler. De este modo, cada vez que se vende un disco, se transmite una canción por la radio o la televisión, se la interpreta en un concierto o se la utiliza de fondo en algún negocio público (discotecas, restaurantes, karaokes, etc.), las obras musicales generan réditos económicos a los dueños de los derechos patrimoniales de dichas obras. De ahí que los discos piratas sean más baratos, pues el costo se reduce en mucho cuando al consumidor se le da la opción de no pagar esta renta.

Al ser considerados un bien material, estos derechos están sujetos a cualquier tipo de transacción regulada por el mercado; es decir que se pueden comprar, vender e incluso heredar, pues el tiempo de vigencia de éstos es de varias décadas después de la muerte del autor; en la mayoría de países son setenta años después. Esto explica, por ejemplo, porqué Michael Jackson continúa haciéndose rico con el trabajo del difunto John Lennon[1].
Es evidente, entonces, que los derechos de autor se han constituido en uno de los bienes más preciados del mundo capitalista, y quien posea la mayor cantidad de ellos será quien controle el mercado de la cultura y el entretenimiento a nivel mundial. En la actualidad, quienes más se benefician de la propiedad de estos derechos son las grandes corporaciones culturales.

El propietario de los derechos de propiedad intelectual de material artístico, querrá que ese material se use, exhiba, interpreta, grabe y distribuya en la mayor medida posible, por medio de todos los canales disponibles y en artículos asociados con el entretenimiento (desde camisetas hasta videojuegos), para lo cual se utilizan gigantescas campañas publicitarias y de bombardeo mediático de la obra de artistas que forman parte del “establo” de las grandes corporaciones transnacionales, pues de acuerdo con las proporciones establecidas por el copyright, a mayor difusión del artista (fama), más réditos económicos para la corporación.
Cualquiera que sea capaz de captar esta realidad, se dará cuenta de que esto genera un monopolio transnacional, a través de un sistema de privatización de la cultura que es el verdadero causante de que a la industria local le resulte imposible existir en un entorno de sana y libre competencia, pues esa competencia libre no existe más que en el discurso de quienes manejan la industria a nivel internacional. ¿Cómo puede existir y subsistir un músico local cuando tiene que competir contra la millonaria inversión que las grandes multinacionales de la música hacen en favor de sus artistas?
En consecuencia, la industria local se ve minada y con tendencia a desaparecer, mientras que las pocas empresas culturales que manejan el mercado deciden la música que el mundo debe consumir, dictan estándares estéticos y de una supuesta calidad, tal vez ajustados a sus propias realidades socio-culturales, marginando y dejando de lado cualquier manifestación artística que no encaje dentro del perfil que ellos mismo han postulado como el ideal de música (y de músicos) que se debe alcanzar (o se debe llegar a ser). Ergo, para los artistas y músicos independientes -que en Ecuador somos la mayoría- resulta bastante difícil encontrar un público que esté dispuesto a digerir otro tipo de estéticas, proyectos artísticos nuevos y que no respondan al estándar que impone la industria a nivel mundial; queda cerrado el espacio para la confrontación de nuevas ideas y nuevas formas de entender al arte, pues los intereses económicos de la gran industria han acostumbrado al público consumidor a tener determinados gustos con respecto a lo que miran y escuchan todos los días. Muchos han optado por ajustarse al estándar con estrategias que van desde el modo de hablar, de peinarse y de vestir, hasta el tipo de música y letras que componen, con lo cual al menos han conseguido pequeños grupos de seguidores que, sin embargo, continúan consumiendo sus discos “piratas”. Es decir que mientras el movimiento cultural se estanca en “lo que la industria espera del músico”, éste sigue luchando por la quimera de percibir algo de los beneficios que cree le corresponden de acuerdo con el sistema de copyright. Como hemos visto, tal sistema en realidad no beneficia al músico ni al desarrollo cultural, y mucho menos al de la música local; en cambio ha generado un monopolio empresarial que hoy en día tiene atrapada a la producción cultural en todo el mundo.

Dominio público, cultura y democracia


Uno de los argumentos que más se ha escuchado en boca de músicos ecuatorianos contra el consumo de discos piratas es el siguiente: “si el dinero no te alcanza para comprar un Ferrari, no te lo vas a robar. Si no te alcanza para comprar un disco, no debes comprar uno pirata, ya que te estás robando la música tal como si te hubieras robado el Ferrari”. Palabras más, palabras menos, este símil ha sido repetido por gente como Ricardo Perotti, Juan Fernando Velasco, e incluso Teresa Brauer, una de las empresarias más importantes del país, quien en su momento fuera gerente de Sony Music Ecuador. Lo que ellos no ven con claridad, es que mientras un Ferrari se constituye en un artículo de lujo que puede ser reemplazado por un automóvil común y corriente, la música es una rama del arte, y como tal una manifestación de la cultura; se trata de un componente muy importante dentro del entramado social, que configura y es configurado por las relaciones sociales que se establecen dentro de un grupo humano, dentro de una sociedad, dentro de un grupo cultural específico.
Recordemos que el arte es el reflejo de la cotidianidad de un pueblo en un espacio y un tiempo determinados, y que la cultura es toda la producción tangible e intangible que surge de y para un grupo social. En ese contexto, lo más lógico sería que, o bien el arte en su totalidad pertenezca al dominio público, o bien existan otro tipo de licencias y regulaciones distintas a las del copyright, que le reporte beneficios al autor sin penalizar su uso por parte del público en general. Entre otras cosas, para evitar el monopolio de las multinacionales, pero también porque el dominio público es el espacio dentro del cual se desarrolla la democracia.

A nivel mundial, desde hace años se han estado haciendo intentos en este sentido. Uno de ellos, talvez el más popular de todos, es el copyleft, que apareció en principio para garantizar el software libre, pero se aplica a cualquier tipo de creación, incluyendo el arte. La idea central del copyleft es dar a todo el mundo el permiso para usar un programa, copiarlo, modificarlo y distribuir las versiones modificadas, pero no el permiso para añadir otro tipo de restricciones sobre él. A partir del copyleft, se han desarrollado licencias como la GPL y la GFDL, que no son más que aplicaciones prácticas de éste en los campos de las ciencias y de las artes.
Existe también la licencia Creative Commons (CC), creada por la Organización no Gubernamental del mismo nombre. La idea principal es posibilitar un modelo legal ayudado por herramientas informáticas para así facilitar la distribución y el uso de contenidos para el dominio público[2].
Este tipo de licencias, si bien son un avance para contrarrestar los efectos del copyright, todavía dejan algunos vacíos, como por ejemplo el cómo lograr que los artistas de distintas partes del mundo, así como sus productores y patrocinadores, obtengan beneficios económicos y no salgan perdiendo.

¿Y si olvidamos el copyright?


Joost Smiers —profesor de ciencia política de las artes del Grupo de Investigación Arte y Economía en la Utrecht School of the Arts (Holanda)— y Marieke Van Schijndel —publicista y asesora política que trabaja en el campo de la cultura—, a través de un artículo publicado en el Internet que se titula Imaginando un mundo sin copyright[3], hacen una propuesta de tres puntos, que podría solucionar el problema de los beneficios económicos: “En primer lugar, la obra tendrá que hacer un intento en el mercado por sí misma, sin la lujosa protección ofrecida por los copyright”. Para la música, esto implica que quien invierte en una producción es quien recibe de forma directa el beneficio de negociar los discos. Si un músico independiente se encarga de la distribución, gana por cada disco que vende, pues tiene la ventaja de ser el primero en saltar al mercado. En el caso de que sea un tercero quien financió la producción, éste es quien recibe el beneficio por ser quien asume el riesgo económico. Todo pertenece de entrada al dominio público, creando un ambiente propicio para la libre competencia, y la libre circulación de distintas formas de concebir la música, distintos géneros, diversas estéticas, sin que una de ellas tenga ventaja sobre las otras. Aquí el contenido del disco deja de ser un bien patrimonial, y el negocio gira en torno al disco como mercancía.

Para casos como el de la música, en donde la inversión inicial es muy alta y los riesgos son muy grandes, Smiers y Van Schinjndel plantean un segundo punto en donde se contempla que quienes “vayan a asumir el riesgo -el artista, el productor o el mecenas- reciban el usufructo de un año por obras de ese tipo: ése es el derecho a utilizar los frutos de las obras derivadas del dominio público” Como se ve, la obra sigue perteneciendo al dominio público, y éste es quien otorga el derecho de usufructo transitorio al usufructuario. De este modo, se recupera la inversión, y al término de un año se pierden los derechos y la propiedad de la obra vuelve a formar parte de los bienes del común.

En principio, resultará difícil esperar que las expectativas estéticas de la gente cambien de la noche a la mañana, lo cual representará una desventaja para las creaciones alternativas o de vanguardia. El tercer punto propuesto por Smiers y Van Schinjndel contempla esta situación, y plantea la necesidad de “establecer un gran abanico de subvenciones y otras medidas estimulantes, porque como comunidad, deberíamos estar deseando asumir la responsabilidad de dar una oportunidad justa a todo tipo de expresiones artísticas”. Esto a través de políticas estatales que, en el caso del Ecuador, deberían venir desde el Ministerio de Cultura. Del mismo modo, si el gobierno subsidia una obra, ésta pasa inmediatamente a formar parte del dominio público, como es obvio.

Por una música de todos y para todos


Tanto las licencias del copyleft, la CC y la propuesta Smiers- Van Schijndel apuntan hacia la democratización de la cultura, mientras que el copyright persigue la privatización de la misma. Si comparamos el segundo y el tercer punto de la propuesta Smiers- Van Schijndel con la propuesta que en su momento fue difundida por la página Web del Ministerio de Cultura, que planteaba poner un impuesto de cinco centavos a la importación de compactos vírgenes, de los cuales tres estaban destinados a los autores, y dos a la creación de un fondo estatal para la industria discográfica nacional[4], veremos que se parecen bastante, pero está claro que a la propuesta ministerial todavía le faltaba desarrollarse en muchos sentidos.

Hoy, el debate que se sostiene en torno a la llamada “piratería” parece apuntar a la radicalización de las medidas contra ella, en el marco de la nueva ley de cultura.
El debate debería ampliarse tal y como sucede en gran parte del mundo de hoy. Esta es la oportunidad; el actual gobierno podría pasar a la historia como el primero en comprender que la democracia implica el libre acceso a la cultura en todas sus manifestaciones. Como es obvio, si el arte entra por completo al dominio público de acuerdo con las opciones planteadas arriba, la venta informal de discos quedaría despenalizada, sin que esto implique perjuicio para la música, y en cambio sí un maravilloso avance en el desarrollo y la difusión de la cultura. Tarde o temprano, el sistema de copyright caerá estrepitosamente en el mundo entero, y debemos estar preparados para cuando pase.
Javier López Narváez*
*Cantante profesional. Licenciado en Música Contemporánea, Universidad San Francisco de Quito y Licenciado en Comunicación Social para el desarrollo, Universidad Politécnica Salesiana.
Notas:

[1] Los derechos de la obra de los Beatles le pertenecían a la empresa ATV Music desde que el grupo se los vendiera en 1969. Michael Jackson los compró en 1985 por US$47 millones, superando la oferta realizada por el mismísimo Paul McCartney. Diez años después, el mismo Jackson fusionó ATV Music Publishing con Sony Music Publishing, creando la Sony/ATV Music Publishing.
[2] Para saber más sobre la CC, véase http://www.arielvercelli.org/ccylpdc/
[3] http://arteleku.net/4.1/zehar/56/smiers%20_es.pdf
[4] http://www.ministeriodecultura.gov.ec/php/index.php?p=198

Bibliografía:
· Smiers, Joost, Un mundo sin copyright: artes y medios en la globalización, Gedisa, Barcelona, 2006.
· Negus, Keith, Los géneros musicales y la cultura de las multinacionales, Paidós, Barcelona, 2005

sábado, 24 de marzo de 2018

Humala, Mujica y los buhos en la MASA / 2003 [El Comercio]


A


Humala, Mujica y los buhos en la MASA


El llamado movimiento etnocacerista de los Humala debe ser investigado y sancionado por su discurso subversivo, violentista y golpista. Así comenzaba su editorial el Comercio el día 10 de setiembre, donde denunciaba la apología del terrorismo de Antauro Humala quien sostiene pública y reiteradamente que su organización es subversiva. Y, asimismo, según consta en sus publicaciones y en discursos igualmente públicos, afirma que trataría de dar un golpe de Estado, que tomaría el poder con las armas y que mataría a muchísimas personas que no piensan como él.


Inspirado según él por Gonzáles Prada, el movimiento Humala es el reflejo fascistoide de un conjunto de descarriados que pretenden en el Perú del siglo XXI resucitar los métodos del nazismo. Eso cualquier psiquiatra podría explicarlo refleja una mentalidad psicópata y criminal.
El decano de la prensa denunciaba como impunemente se aprovechan de los incautos vendiendo sus panfletos y recaudando fondos sin control alguno; osan emplear los uniformes de los reservistas del ejército con total impunidad; y agitan al pueblo con prédicas sediciosas.

Humala es también promotor de las causas que apoyaron a la subversión senderista en la selva peruana: la coca, como fue denunciado por la revista Caretas en su edición del 4 de setiembre. A pesar de que el Perú consume legalmente solo el 10% de su producción cocalera, el movimiento etnocacerista promueve a la vista de las autoridades la siembra de la coca, camuflando su discurso en posiciones nacionalistas. ¿Se esconde detrás un nuevo sendero?

Como lo veníamos denunciando hace algunas semanas, se manifiesta hoy la preocupación por la seguridad nacional. El Comercio señala: Así comenzó Sendero Luminoso a fines de los años 70. Las autoridades pensaron entonces que se trataba de simplones: ya conocemos las consecuencias. Los Humala subversivos no deben tener cabida en el sistema democrático y hoy es mejor prevenir.

Mujica etnocacerista
Pero más a gusto se siente Mujica participando como panelista en las Conferencias Etnocaceristas que se llevaron a cabo el 20 y 26 de febrero denominadas: ¿Reforma o revolución?, donde comentaba junto a Antauro Humala, Raúl Wiener, Máximo Grillo y Alaín Elías Caso. ¿De que revolución se trata? Aún no sabemos, pero como señala El Comercio Sería simplemente una tontera si se convirtiera en un club de dementes. Pero los Humala que debieron ser sancionados hace años, y no premiados por este régimen con una agregaduría militar en Francia deben ser investigados y sancionados cuanto antes.


El controvertido periodista Herbert Mujica, apoya abiertamente la causa etnocacerista y sus enfebrecidas iniciativas nacionalistas. Alimentado de la misma ideología de Gonzáles Prada que anima a estos nuevos subversivos, Mujica no duda en aliarse con Humala para defender a Corpac, mientras esta le pagaba un jugoso sueldo, y despotricar con las más absurdas acusaciones a quienes reclamaban justicia por parte del Estado. Conocida es la acusación contra Mujica por extorsión a CORPAC que hace algún tiempo hiciera el programa periodístico Cuarto Poder.


Sus artículos también aparecen en la fogata digital, página con el lema Encendiendo entre todos el fuego de la lucha revolucionaria, o en la Resistencia, retrógada sociedad que pretende hacer suyo el Ama sua, ama qella, ama llulla del Incario.
La cueva de los buhos.

MASA y el Movimiento Peruano Humanista Arreligioso

Ya lo denunciaba también semanas atrás. El Buho Rojo puede estar convirtiéndose en la guarida ideológica de estos peligrosos nacionalistas nativos. Por sus encuentros han pasado varios de los expositores etnocaceristas. Temas como los fundamentos de la rebelión etnocacerista de octubre del 2000, expuesto por el mismísimo Humala o las disertaciones sobre la posibilidad de plantear un movimiento étnico en el Perú en el siglo XXI, o el derecho a la insurrección han sido parte de la agenda del Buho Rojo.

Máximo Grillo, frecuente exponente del refugio ideológico, además de ser comentarista en las Conferencias Etnocaceristas, ofreció allí una exposición sobre esta neo doctrina y sobre la Guerra Imperialista. Llama la atención también la postura planteada también en su conferencia ¿Tenemos derecho moral a prohibir la Eutanasia y la Eugenesia?, que al mejor estilo nazi promueve eliminar a las personas consideradas inútiles en la sociedad.

¿Meras coincidencias? Simplemente nos hacemos eco de la prensa local al reiterar nuestra petición de investigar a estos revoltosos. Aún estamos a tiempo para conservar la democracia en el Perú y evitar que se empuje a los peruanos por estos senderos de perdición.

Los mentados expositores de las Conferencias Etnocaceristas son entusiastas integrantes del Movimiento Peruano Humanista Arreligioso, que dedica un panteón al divino Gonzalez Prada y promueve la no existencia de Dios a diestra y siniestra. Entre los exponentes que han sido invitados por el MPHA se encuentran nuevamente un Humala, el indefinido Herbert Mujica, Máximo Grillo, el marxista Luis Del Castillo, el agnóstico Gustavo Flores y el nazi Aurelio Mini, Ernesto Guevara (alias el Che), Antonio Donayre (presidente de Prolibco), Pedro Flecha, José Maúrtua y Carmen Zavala (fundadores del Buho Rojo), y Manuel Paz y Miño. Para rematar se encuentra también el anticlerical oculista Héctor Guillén quien parece llevar el sello familiar de los revoltosos arequipeños. Guillén fundó con Franz Wieser, un ex sacerdote alemán, el movimiento MASA PERÚ, aparato de propaganda de quienes comulgan con la vertiente marxista de la teología de la liberación y de las más controvertidas doctrinas reñidas con el Vaticano. No en vano muchos ligados a estas doctrinas terminaron en las filas del senderismo como fue el caso de la ex monja Nelly Evans, de triste recordación.

Gonzalo Peña
11/09/2003

lunes, 14 de agosto de 2017

sábado, 12 de agosto de 2017

Etnonacionalismo Izquierda y Globalidad Visión Etnocacerista 2011 My EP (r) Antauro Igor Humala Tasso (C) 77.5 MB

▬ Antauro Igor Humala Tasso, 1963 - 
▬ Etnonacionalismo, Izquierda y Globalidad (Visión Etnocacerista) 
▬ [Tercera Edición] 
▬ Publicación Julio 2011 
▬ Ediciones Antaurpi 
▬ 420 pág. 
▬ 30,000 ejemplares 
▬ (C) 60.6 MB ░▒▓█ Ⓐ 

▬ ÍNDICE 
▄ Nota editorial __________ 15 
▄ Presentación a la primera edición por el Dr. Eduardo Visguez Kunze. __________17 
▄ Presentación a la segunda edición por el Gral. Brig. EP (r) Armando Chasca Valenzuela. __________25 
▄ Prólogo __________29 
▬ PRIMERA PARTE TABÚ ÉTNICO Y FUNDAMENTO INSURGENTE
▄ Capitulo I El Terror de preguntar... y el horror de responder. __________35 
▄ Capitulo II La libertad tiene color. __________45 
▄ Capitulo III Cultura, etnia y raza. __________55 
▄ Capitulo IV Racismo y categorización Impropia. __________65 
▄ Capitulo V Violencia Onlya y doble codificación del odio. __________79 
▄ Capitulo VI ¿Extinción? __________91 
▄ Capitulo VII Los apellidos del Perú de "todas las sangres". __________105 
▄ Capitulo VIII Ronacionalizando la libido. __________115 
▄ Capitulo IX El "complejo do hechor. __________129 
▄ Capitulo X Geopolitica liberadora, Jus sanguinis y derivado etnocacerista. __________143 
▬ SEGUNDA PARTE RECTIFICANDO EL RUMBO

▄ Capitulo I La Breña: génesis indigenista o inspiración etnonacionalista. __________163 
▄ Capitulo II El falso ADN. __________175 
▄ Capitulo III Haya, Mariategui y Arguedas. __________193 
▄ Capitulo IV El Che y Nasser debieron discutir en el Perú. __________213 
▄ Capitulo V ¿Manko Qápaq Vs. Marx? __________227 
▄ Capitulo VI El "acá" no es Occidente ni Oriente. __________237 
▄ Capitulo VII "Asiacentrismo" y endose étnico. __________247 
▄ Capitulo VIII 30 respuestas etnocaceristas a 30 preguntas senderistas. __________259 ▄ Capitulo IX Colapso de una coartada. __________283 
▄ Capitulo X La "Internacional Inkaica". __________295

▄ Conclusión ..Antes que Marx y mucho antes que Smith. __________315

▄ Epílogo "Andáis destruyendo el mundo". __________319

▬ ANEXOS 
▄ 1. Exposición del cacique Guaicaipuro Cuatemoc. __________333 
▄ 2. "Perú": Un error de cinco siglo. __________337 
▄ 3. Los "bambeados" simbolos de la Republiqueta Criolla. __________341 
▄ 4. Cápaq Unancha: La Bandera del Tawantinsuyo. __________347 
▄ 5. Clorinda Matto de Turner y la aurora del 'indigenismo". __________365 
▄ 6. El programa de Rumi Maqui. __________369 
▄ 7. "Ustedes caminan hacia su autodestrucción". __________375 
▄ 8. Manko Qápaq: del hombre al mito. __________379 
▄ 9. La toma de Andahuaylas: hablemos de "fascismo". __________391 
▄ 10. La futura "ex" Amazonia Peruana. __________403 

▬ Bibliografia __________407





Génesis: 
https://goo.gl/KaLguw

Ejercito Peruano Milenarismo Nacionalismo y Etnocacerismo 2011 My EP (r) Antauro Igor Humala Tasso (C) 60.6 MB

▬ Antauro Igor Humala Tasso, 1963 - 
▬ Ejército Peruano. Milenarismo, Nacionalismo y Etnocacerismo.
▬ [Segunda Edición] 
▬ Colaborador: Laza Palomino, Victor Omar (Colaborador) 
▬ Publicación Setiembre 2011 
▬ Ediciones Antaurpi 
▬ 415 pág. 
▬ 5,000 ejemplares 
▬ (C) 60.6 MB 978-612-46065-0-2 ░▒▓█ Ⓐ


Génesis: 
https://goo.gl/KaLguw

sábado, 22 de abril de 2017

"Cuando el pintor Tola vivaba a Sendero Luminoso"


Un día el periodista Umberto Jara quiso hacerle una entrevista al pintor José Miguel Tola. El pintor aceptó, pero con una condición: Jara haría las preguntas verbalmente pero Tola respondería por escrito, a mano, en letra de imprenta. El resultado, publicado en la revista "Debate" en mayo de 1990, sería este texto siniestro y alucinado.



Un día el periodista Umberto Jara quiso hacerle una entrevista al pintor José Miguel Tola. El pintor aceptó, pero con una condición: Jara haría las preguntas verbalmente pero Tola respondería por escrito, a mano, en letra de imprenta. El resultado, publicado en la revista "Debate" en mayo de 1990, sería este texto siniestro y alucinado.

"Lima, el Perú. ¿Cómo ve en este momento la realidad nacional, la violencia, las clases sociales? ¿Cuál es su posición dentro de estos ámbitos? ¿Qué significa esto para usted, cómo lo entiende, lo explica? ¿ Por qué nunca le gustó Lima?... Iba a seguir preguntando pero ya estaba escribiendo otra vez, sumergido en los trazos que iban caligrafiando esas páginas. Hay una botella de vodka. También un extraño libro, El arte de matar, sobre las diferentes _formas de ejecución que el hombre ha utilizado a lo largo de los siglos. Con esos materiales espero.

¡Viva Sendero Luminoso! ¡Arriba el MRTA!... Ya nada de «Proletarios del mundo, uníos»... Ahora lo que se quiere es sangre, explosiones, coches bomba, extorsión a mineros, ejecuciones selectivas a funcionarios corruptos, genocidios, paralizaciones, huelgas, alcaldes ejecutados, rondas campesinas masacradas después de un partido de fútbol contra insurgentes. Diez soldados muertos por acá, catorce de los otros, un capitán, periodistas, zonas de emergencia, soldados con la cara cubierta con pasamontañas. ¿Por qué?, no creo que sea por vergüenza. El soldado siempre ha sido el símbolo del orgullo militar. El rostro levantado, la frente en alto.., eso nos enseñaron de niños. ¡Maten! ¡Maten! ¡Mátense! ¡Los unos a los otros! Dinamiten. ¿Qué más? No se me ocurre. Miraré los noticiarios esta noche. Compraré periódicos. Sea como sea, es un gran negocio para ustedes, de lo más lucrativo. Las empresas deben estar felices, no se me ocurre qué otra cosa publicarían. El periodismo perdería su gran atracción, seríamos aún más olvidados en el extranjero. Muchos cortos, fotos, relatos, filmaciones superan a la serie Miami Vice. No sé por qué la televisión llega tarde. Bueno, aun con la imagen de unas gotas de sangre se conforman... Lo de El Sexto fue una de las mejores películas. Creo que la vi doce o cuarentaitrés veces. Durante una semana no daban otra cosa. Lo que no recuerdo es quién fue el director y de dónde sacaron tan buenos actores. La de Lurigancho, con monja y todo, fue otra de las buenas, o la del guardia sobre la ventana disparando. ¡Realmente espectaculares! Eso es lo que le gusta a la gente, definitivamente. Y, repito, de lo más rentable.

Las huelgas resultan ya un poco ridículas, el rochabús, la policía apagando llantas, gente que corre, el desgastado grito «el pueblo unido,..», «queremos...», el diputado al frente quejándose de que fue golpeado, para que lo vean con la camisa rota o levantándose el pantalón para mostrar el moretón. Eso aburre, en verdad. Barriadas, los trabajadores en camiones como animales por llegar a sus trabajos, ya no sé qué clase de pueblo es este. Mayorías populares, muertas de inanición, enfermas. Aun así pueden hacer la guerra, levantarse del suelo. ¿Acaso no les duelen las rodillas?

Hagan algo. ¡Que empiece la guerra! Unos contra otros. ¡Explotados contra explotadores! Les aseguro que perderán, pero pasarán a la historia. ¡Pero hagan algo! No los entiendo, en verdad. Dejen esa vocación de extras. Conviértanse en verdaderos actores. Piensen en grande. Se verán en todos los noticiarios del mundo. Miren las películas de los afganos, libaneses, nicaragüenses... y tantos, tantos. No crean que los «sucios burgueses», esos «explotadores de mierda», se van a quejar; les gusta, de verdad les digo. Se divierten como tontos. Lo graban en sus betarnax y lo pasan los domingos a la hora del almuerzo. Yo creo que ustedes están pensando que a ellos les desagrada. ¡Qué poca imaginación! ¡Viva, pues, la lucha armada! El negocio es formidable. No hay copyright, derechos de autor, ni gastos de producción para estas superproducciones en cortometraje.

Ustedes han hecho funcionar los cerebros de los intelectuales y han abierto todo un campo de estudios con alta tecnología cibernética. Pero por su poca capacidad, ya que no saben qué ofrecer al no encontrar soluciones. Las compañías aéreas, los consulados y sus visas, los pasaportes y sus renovaciones, los vendedores de maletas, las artesanías para recordar a la patria, correos con su incremento de ingresos por el éxodo de peruanos, los panfletos de la Cruz Roja, los Derechos Humanos, la ayuda a los desaparecidos, todos ganan. Los secuestradores cobran menos de lo que se gana con la noticia. Para lo que deben hacer no se necesita un plan de acción ni ideologías, se hace así, así «no más»... pum... pum. Les aseguro que todo el mundo los comprenderá. Ya se ha propalado tanto sobre sus miserables condiciones de vida que no necesitarán excusarse.

¡Entiendan! Nadie los va a culpar de nada. Estoy seguro de que no lo harán. Les será a ellos más divertido ver cómo los matan, ver cómo se mueren famélicos, enfermos, lloriqueando en hospitales, postas, maternidades. ¡Oh, esas mujeres con sus jorobas ventrales! La vida en la choza tipo Thoreau. Esa vida de beduinos en los desiertos con sus cajones de esteras. No digan tampoco que no hay agua, en Lima casi nunca ha llovido, así que ¿de qué se quejan? El sol siempre ha sido uno de nuestros símbolos. La electricidad es peligrosa. No se les ocurre cuántos niños y adultos se han electrocutado por esos adelantos técnicos. -Váyanse del país aquellos que inconformes se quejan. Naden mar adentro. Un poco más allá —en línea recta— están Australia, Japón, China, países que en verdad les valdría la pena visitar. Son agradables. Lo que no sé es si les gustará otra realidad que no sea esta. Lo que sí sé es que gracias a narcos, guerrilleros marginados, asentamientos humanos, pobreza, enfermedades, desocupados, ladrones, estafadores, falsificadores, funcionarios corruptos y huelguistas, los intelectuales y profesionales acaparan programas y columnas periodísticas, se están llenando los bolsillos como cualquier mercader. Debe ser realmente insultante para ustedes, o quizá piensen que se les gratificará algún día. Yo que ustedes cobraría ya. Ahora. Piensen en la devaluación continua. Olvidada. Los presos deberían pedir reducción de condena por sus espectáculos. También ellos colaboran. Si no delinquiesen, ¿de qué viviría la burocracia judicial? La coima, el soborno... desde el portero siguiendo todos los escalafones ascendentes, hasta llegar a las togas.

Ustedes --¡oh, mi pueblo!— son los que en verdad hacen que este país funcione. Creo que en su callada y tímida modestia algún día los reconocerán, o acaso ya estarán agradecidos con su aporte. Eso sí: ya no se quejen, les quita dignidad. ¿Se dice dignidad?

¿No cree que su respuesta es burlescamente macabra o en verdad piensa así?... Tola mira una de las paredes del taller donde pende esa especie de dios o crucificado aún inconcluso pero terrible, en el que está trabajando. No dice nada y vuelve a escribir. Todo está en silencio.

Mucho he visto y ha pasado. La imaginación no cumple en esto ninguna función. Existen nuevos sentimientos. Lo que puede parecer cólera, odio, indiferencia, burla, ironía, lo es en verdad. Antes repudiaba la violencia. Ahora esta masiva pasividad popular, esa laxitud, ese aceptar lo que les impongan, acomodarse a cualquier circunstancia, ese servil sometimiento, la protesta desganada, LA HUELGA FOLKLÓRICA, la reclamación postergada, la credibilidad a inciertas promesas, la explotación que soportan, esa estoica actitud ante el hambre, el trabajo mal pagado, la enfermedad sin cura, sin auxilio, el conformismo respecto al hurto gubernamental y burocrático, a la falta de agua, desagüe... ¡Mierda, a todo eso!... Esa pasividad fue realmente —ahora me doy cuenta— lo que transformó una idea en otra. Nunca vi así de vergonzosa la realidad. Pasé casi dos meses sin ver televisión ni leer un diario. No quería amargarme más. La realidad de por sí es notoria. Ayer vi televisión, leí un diario; era exactamente igual que hace dos meses. No creo que esto pueda seguir así. No puede ser.


No es que la violencia sea necesaria, es ya obligatoria. No pueden pasar los días así de indiferentes con seres humanos que están muriendo —no enumeraré razones—, viviendo de esta brutal manera por una huelga de médicos, enfermeras, falta de liquidez para pagar sueldos, alimentos inaccesibles... Cualquiera de nosotros podría continuar. Las condiciones de vida en las barriadas, los micros, el trato a la gente, el despotismo, la corrupción. El ser engañados sistemáticamente. Esas promesas entre un cambio de gobierno y otro. Las soluciones a largo o corto plazo nunca serán reales. Ya las han oído antes. ¿Seguirán escuchándolas? ¿Creyendo? Es cierto; sí lo pueden aguantar; ya entonces da lo mismo ofrecerles que el no hacerlo. Si nada los encoleriza lo suficiente como para poder calmarlos con tres ilusas promesas, si así les gusta, si se conforman con una realidad que-casi-comparten-todos, entonces no le temamos tampoco a la violencia de unos cuantos. La subversión morirá por su propio peso. Será sólo otro de nuestros atractivos tercermundistas. Si el pueblo lo aguanta y cualquier cosa le es indiferente a uno tanto como a otro. Esto es risible o de un patetismo misericordioso que no comparto. La sangre, la muerte, debe ser igual para todos, no (gratuita sólo para unos y desafortunada para un pequeño resto. La muerte no es parte de la vida sino su fin, no se les puede dar a algunos como un elemento injertado en cualquier momento del transcurso de sus vidas...

Abre uno de los cajones del escritorio para sacar más papel y veo un montón de manuscritos. Abre otro cajón y también está repleto. Le pregunto qué guarda, contesta algo en voz muy baja... como que están vacíos y que me he equivocado, que he visto mal; insisto en lo que he observado...

¿Qué sórdida idea cruzó sus mentes al pensar poder engañarme? ¿Cómo imaginárselo? i Invidentes de ceguera! ¿No vieron en el cajón de la izquierda de mi escritorio? Pentotal, Euripán, Narcovenol, Narconumal, Maconilorea, Amital. Incluso poseo Escapalomina con una esvástica nazi. Podría hacerles decir no sólo lo que han pensado, sino lo que no han siquiera imaginado.

Cada uno de estos frascos les haría decir la verdad que ocultan y repetir sus mentiras con las que simulan saber algo. Más les con vendría evitar esos «estados crepusculares provocados» por estos «sueros», e ingerir una tableta del frasco verde del cajón de la derecha, son simples pastillas de Actedrón, un poderoso estimulante nervioso que imprime una extraordinaria lucidez temporal. Les sería una experiencia extraña, desconocida, de lo c.c. de Defenol, inyectada directamente al corazón produce una muerte sencilla, parecida casi a la natural. Algunos rumores dicen que los dolores indescriptibles no se recuerdan después. Nadie lo ha atestiguado hasta hoy. Las otras pastillas envueltas en papel acerado son de mentol, estas quitan el mal aliento y refrescan la cavidad bucal. Los del cajón de la izquierda, aquellos «sueros», según las pruebas que he realizado con estos y otros, incluyendo el mescal, no son suficientemente intensos para aniquilar el libre albedrío, cualidad humana que se supone poseen to-dos los seres pensantes corno nosotros. ¿Qué mentira? ¿Cuál verdad se puede ocultar y no saber en menos de doce minutos? ¿Cómo engañarme? ¿Cuál sería la razón? En el cajón de la derecha, debajo del otro, hay un sobre amarillo. Es una vieja fórmula con la garantía de calidad de todos los productos alemanes. Es fácil de recordar: «Doce libras de grasa humana, diez litros de agua y de ocho a una libra de soda cáustica. Se hierve el conjunto durante dos o tres horas, se deja enfriar»... y se obtiene jabón. Dudo que sea rentable hacer de esto un negocio; pero, como en todo, nunca se sabe. Lo que hay que tratar es de memorizarla o, de otra forma, copiarla para evitar errores. También hay que controlar su venta a ciertas razas o personas.

Algunos reaccionarían violentamente, otros les vomitarían encima. Son impredecibles las actitudes que, como vendedores, se les podrían presentar. Las demás cosas que poseo ocultan peligros fatales —no digo mortales por no asustar— pero todo depende de la dosis utilizada o de una estúpida aplicación. No saberla vendría a ser como hurtar su propia muerte. Ningún frasco contiene indicaciones específicas. Los nombres han sido sustituidos por números que corresponden al alfabeto latino. Esta es la razón por la cual dejo entrar sólo a pocas personas. Un guardián cuida mi puerta cada día. Todos los días. Es sólo por seguridad: la de ustedes. Aprendan lo que escrito está debajo de este vigía. La traducción la guardo en la cocina. Procuren recordar el lugar antes de intentar regresar. Los antídotos que poseo caducaron hace tres años, seis meses y nueve días.

Usted tiene una leyenda según la cual hay que acercársele con cuidado. Un pintor maldito. Un artista inmerso en un mundo terrible. ¿Qué hay de cierto?... Esboza una leve sonrisa, irónica. Las horas seguirán corriendo mientras escribe con una concentración descomunal.

Hoc erat in votis. 
Horacio, Sátiras, VI

Entre una imagen de «medio loco» y «maldito» resido aquí como artista. Irónico sería decir que no conozco el país en el cual vivo, donde existe una tendencia persistente por fomentar esa imagen. Creo que en la suposición sobre las condiciones «mentales» en que trabajo, existe una distorsión. Ningún artista podría hacerlo como suponen. Se necesita, ya no diré ser «cuerdo», pero sí poseer una «extraña lucidez» y un conocimiento superior al nivel intelectual normal. Quien no los tenga terminará en el intento inútil por tratar de crear. Decir si los tengo o no es el riesgo de casi 27 años de trabajo, primero como aprendiz de pintor, luego como estudiante de arte, y a lo largo de una existencia dedicada al entendimiento de «esa nada». No creo que sea un «loco» o pertenezca al género de los «malditos». Vivo en un medio agresivo, hostil, dentro de una soledad y en un país convulsionado, atroz, cruel. No me inmiscuyo en él como participante, esta realidad «le entra a uno por los poros». No se puede dejar de sentirla. No la evado, pero la atrocidad crea una conciencia que se asume a sí misma.



El arte para mí no es una actividad hedonista ni apacible, es la obstinación por concebir y conocer algo que podría dejar de existir o internarse en un manicomio estatal. Si esto es la vida, como poco a poco he ido conociéndola, la vergüenza del ser humano radica en el silencio. Ya estoy harto de hablar o escribir sobre mi trabajo, pero creo que existe una obligación moral e intelectual de hacerlo, aunque de esto se debería encargar la crítica profesional. Lo único que tengo es mi vida, el esfuerzo y mi obligación. Dejémoslo así.

En su mesa de dibujo hay bocetos que de inmediato hacen pensar en violencia, muerte. Una reproducción fotográfica tamaño tabloide frente al escritorio muestra a un ahorcado al que golpean con una silla plegable. Se lo señalo y también le muestro una escena del motín en El Sexto. ¿Por qué la atracción por la violencia, la muerte? Coge una hoja, cambia de lápiz. Busco un libro y encuentro el Informe Sábato„ Empiezo a leer y encuentro anotaciones y frases subrayadas sobre torturas... me interrumpe y me alcanza una carilla.

La atracción por esos aspectos es fatal. Carezco de ella. Me interesa profundamente, pero su atractivo es un «divertimento» masoquista que resulta trágico a corto plazo. La muerte en sí no me interesa, sino el acto, su ejecución, el porqué. Tratar de entender esa atribución de una facultad que no es dada a nadie, ni adquisitiva ni disculpable, pero existe, se practica. No estoy en contra. Trato sólo de comprender las motivaciones, la actitud y la forma de llevarla a cabo.

La violencia es comprensible en este país por la situación en la cual vivimos o vive una mayoría, que ya no responde a los términos humanos aceptables. Esto es responsabilidad del gobierno y sus representantes, y no tiene justificación. Guste o no, No hay siquiera responsabilidades compartidas, tampoco es cuestión de deslindar culpas. No hay tiempo. La historia ha permitido determinados «errores» que se entienden como equívocos casuales, comprensibles e inimpugnables. La Iglesia, Rusia, EE.UU., Argentina, Alemania... todos han utilizado el genocidio como un simple hecho histórico no atentatorio contra los Derechos Humanos, pero de esto queda sólo una lección por aprender.

Dar una idea, un ejemplo, no da derecho a ser requerido para dar otras opiniones o consejos. Pongamos uno simple e inadvertido históricamente: la Gran Epidemia Gripal de 1918 causó la muerte de 21'64o,000 (veintiún millones y tantos mil) personas. Sólo fue una gripe. ¿Qué cifra calcularíamos de haber sido una imberbe sida, un par de pulgas o algún microorganismo anónimo? Esto es lo de menos. El número de víctimas casi iguala la población de nuestra patria. ¡Ni Hitler, Hiroshima o Nagasaki lo igualan! Sobre las cantidades no miento, quizá uno más uno menos, esto no modifica la idea.


Un exterminio fratricida en este país podríamos justificarlo con un atenuante histórico y esta desgracia apenas recordarse como una simple intoxicación generalizada por la ingestión de «pan popular». Creo que nadie lo cuestionaría. Esta última frase parecerá por un instante sin sentido... dicen que ciertos ejércitos cuando eran derrotados mataban a sus generales. ¿Significa algo ahora?...".



MORALEJAS
"Cuando el pintor Tola vivaba a Sendero Luminoso"
SEMANARIO HILDEBRANDT EN SUS TRECE, EDICIÓN N° 218. PAG. 28-29-38
Viernes, 19 de septiembre del 2014